Unidad y división

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La Confesión en la Dieta de Augsburgo

La Confessio Augustana (CA), también Augsburger Bekenntnis (A.B.) o Confesión de Augsburgo, es la fundamental declaración de fe de los Estados Imperiales luteranos a su creencia religiosa. Fue presentado por los Estados de la reforma luterana en la Dieta de Augsburgo de 1530 al Emperador Carlos V. Fue la base de los diálogos sobre religión, fundamento de la Liga de Esmalcalda, base para la tolerancia de Paz de Augsburgo. Hasta hoy pertenece al conjunto de los escritos confesionales de las iglesias luteranas; en la versión de 1540 (Variata) también de las iglesias reformadas. 

Interrogatorio de Lutero en Augsburgo por el Cardenal Cayetano (1518)

La primera aparición de Augsburgo en la historia de la Reforma es la breve estadía de Martín Lutero en la ciudad donde es sometido a un interrogatorio “paternal” de tres días de parte del emisario papal, el Cardenal Cayetano, dentro del marco de una convención de monjes agustinos a cuya orden pertenece Lutero.  Este es consciente de las posibles consecuencias a las que se expone pisando un territorio donde no goza de la protección del Príncipe Elector de Sajonia. El príncipe se ha negado insistentemente entregar al profesor de teología para su traslado a Roma, pero no tiene poder fuera de sus tierras. El destino final de Juan Hus, la hoguera, está en la mente del reformador y de sus partidarios. A pesar de esto, Lutero no está dispuesto a retractarse, sino huye para escapar al arresto inminente.

Los 95 Tesis del 31 de octubre 1517 han puesto en marcha el movimiento reformador de Alemania el que, a pesar del Edicto de Worms de 1521, se difunde velozmente. Mientras más y más estados imperiales toman el partido de Lutero, el Emperador Carlos V. intenta salvar la unidad de la Iglesia y del Imperio.

La redacción de la confesión luterana

La invitación a la Dieta de Augsburgo mantiene un tono reconciliador y los luteranos tienen la esperanza de llegar a un acuerdo por la buenas. En la Dieta precedente, la de Espira, el Edicto de Worms ha sido afirmado lo que pone la Reforma sobre un piso legalmente dudoso. Es por eso que el Príncipe Elector Juan de Sajonia encarga a Felipe Melanchthon la redacción de una Apología, un escrito a defensa de la Reforma. Pero luego que se entera de los “404 artículos” de Johannes von Eck, el antiguo adversario de Martín Lutero en Worms, la brevemente redactada apología de Melanchthon parece insuficiente, por lo que este comienza a reformular su texto, ayudado por  Juan Brenz. El resultado: la Confessio Augustana. Por diplomacia hace un énfasis en los muchos puntos de concordancia con la Iglesia Católica de Roma.

Felipe Melanchthon (1497-1560)

Como documentos fundamentales, Melanchthon se sírve de los llamados Artículos de Schwabach, redactados por Lutero en contra de Ulrico Zuinglio, así como de los Artículos de Torgau. La Confessio Augustana se redacta tanto en latín como en alemán, con diferencias entre las dos versiones. La razón es que Melanchthon trabaja sobre la version latina hasta el último minuto antes de la presentación y adapta especialmente al Artículo 10 sobre la Cena del Señor según su entendimiento.

La lectura de la versión alemana tiene lugar el 25 de junio 1530 delante del Emperador Carlos V. y de los príncipes electores del Imperio. La hace el canciller y doctor de derecho Cristian Beyer en la sala capitular del palacio obispal de la ciudad. En seguida se entrega la versión latina en manos del emperador.

Esta versión latina, la Confessio Augustana lleva las siguientes firmas:

  • Juan, duque de Sajonia, Príncipe Elector
  • Jorge, marqués de Brandenburgo-Ansbach
  • Ernesto, duque en Luneburg
  • Felipe, conde soberano en Hessen
  • Wolfgang, príncipe de Anhalt-Köthen
  • los burgomaestres y concejales de Nuremberg
  • los burgomaestres y concejales de Reutlingen

Al continuar la dieta también se unen las ciudades imperiales Weissenburgo, Heilbronn, Kempten y Windsheim a la confesión. Con razón de divergencias sobre la Cena del Señor, cuatro ciudades del sur alemán, los que parcialmente son del partido de Zuinglio -Strasburgo, Constanza, Memmingen y Lindau- no participan en el la Confesión de Augsburgo. En su lugar redactan una propia, la Confessio Tetrapolitana, pero no consiguen una lectura pública. Es la razón por la cual posteriormente no gozarán de la protección por la Paz religiosa de Augsburgo (1555).

Martín Lutero, excomunicado y declarado por fuera de la ley imperial, ha tomado residencia en Coburgo (lo más lejos que puede ir sin correr peligro) y mantiene contacto permanente con Melanchthon mediante correspondencia. Con la redacción de la confesión en latín y alemán apuntan a entablar una base de discusión con los católicos. Del lado de estos también se han preparado teólogos, Juan Eck y Juan Fabri. Por encargo de Carlos escriben la Confutatio; desde su perspectiva una refutación suficiente. Por ende, la dieta rechaza recibir la Apología de la Confessio Augustana y el Emperador Carlos V. confirma la vigencia del Edicto de Worms.

Los Estados Imperiales luteranos se unen en 1531 para formar la Liga de Esmalcalda.

La Confessio Augustana Variata de 1540

Por toda la vida Melanchthon considera a la Confesión de Augsburgo como obra suya en particular y se siente con el derecho de redactar versiones  alternas. En 1540 presenta un documento editado: la Confessio Augustana Variata. Ya desde la primera edición impresa luego de 1533 agrega una secuencia de ampliaciones, como pasajes del texto de la Apología. Luego de la segunda edición de su obra Loci theologici en 1535 -la primera dogmática evangélica-, la Concordancia de Wittenberg en 1536, los Artículos de Esmalcalda en 1537.  así como por causa de las conversaciones pendientes de los años 1540/41, surgen razones numerosas a favor de la “continuación respectivamente la adaptación de la Confessio Augustana como documento fundamental de la Liga”. Por lo cual la Variata se considera más allá de una obra personal de Melanchthon, la versión oficialmente aprobada y aceptada por la Liga, por lo menos hasta 1561.

En 1541, también Juan  Calvino pone su firma bajo la Confessio Augustana Variata.

Es después de la muerte de Lutero en 1546 que dentro del campo luterano comienzan a proliferar las discusiones. El conflicto estalla entre diferentes discípulos de Melanchthon y los llamados Gnesioluteranos (los verdaderos luteranos). En la Reunión de Príncipes en Naumburgo en 1561, se decide insistir en la versión original, la Confessio Augusana invariata. En 1580 se inscribe en el libro de Concordancia que rige a las iglesias luteranas, mientras la Variata es el fundamento para algunas de las iglesias unidas, es decir, las que nacen de la unión entre luteranos y calvinistas.

Unión y división en Augsburgo: su significado

Es una experiencia histórica de movimientos religiosos o políticos que estar de acuerdo en rechazar una doctrina determinada no conduce de por sí a la unidad en la formación de la nueva doctrina. De acuerdo en lo central, la salvación por gracia por medio de la fe, los reformadores descubrieron pronto sus diferencias. Lo que fue pensado como manifestación de unidad frente a Iglesia Católico-Romana y Sacro Imperio Alemán, demasiado pronto tornó en la expresión documentaria de las divergencias.

Mientras los luteranos lograron poner fin a sus diferencias por medio del Libro de Concordancia, se distanciaron de los evangélicos suizos que después de la muerte de Zuinglio concordaron en las enseñanzas de Juan Calvino, antes de que estos comenzaron a dividirse por su parte sobre la enseñanza de Arminio y sus remonstrantes. Y todos -católicos, protestantes luteranos y reformados calvinistas- se declararon decididamente opuestos a la rama radical de los anabautistas, un movimiento también dividido en cuanto a la correcta forma de volver a las raíces de la iglesia del Pentecostés. La Confesión de Augsburgo fue referencia también para la doctrina central de la Iglesia Anglicana, introducida por Eduardo VI. y mantenida por Isabel I.

Como espectadores de la más asombrosa proliferación de doctrinas y denominaciones, a punto de atomizar la iglesia evangélica, debemos apreciar la facultad de Martín Lutero y Felipe Melanchthon de redactar su Confesión de forma que fue capaz servir de punto de encuentro unificador, y que hasta el día de hoy les sirve como tal a los muchos millones de protestantes en Alemania, Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia, aquellas naciones que le permanecieron fieles al pensamiento de Lutero. Porque el pensamiento central de Lutero es válido, aun cuando su puesta en práctica muchas veces no lo ha sido.