Autor: LUIS FERNANDO ARDILA LEON

¿Qué es la Teología? Una síntesis

¿Qué es la Teología? Una síntesis

¿CUAL ES SU NECESIDAD?

Hoy por hoy, cierto grupo de cristianos cuestiona el estudio teológico de las Escrituras, enfocándose exclusivamente en la interpretación bíblica orientada puramente por la iluminación divina del Espíritu Santo, descartando así la necesidad de la aplicabilidad de normas o métodos a las Escrituras mismas. Por otra parte un nutrido grupo de participantes de nuestras iglesias cree erróneamente que la teología no es más que una “cosa”, un “algo” que está reservado para algunos solamente, incluso se llega a pensar que es algo que se estudia solo por placer, ya que difícilmente se le ve aplicabilidad dentro de un campo productivo eclesiástico, y mucho menos en el secular.

Sin embargo, es ajustadamente necesario que exista la necesidad de una consagración fiel y verdadera por el conocimiento sobrio y equilibrado de las Escrituras, ya que si se desea llegar a tener la mínima idea de quién es el Dios al que decimos servir, se necesita de una herramienta tan fundamental como la teología, para lograrlo. Empero esta necesidad, actualmente aún para muchos es imposible entender cuanto requieren poseer y aplicar la teología a su forma de vivir el cristianismo. Podríamos decir, casi sin dudarlo, que el salmista se refería a los teólogos cuando citó: “En ti confían los que conocen tu nombre, porque tú, Señor, jamás abandonas a los que te buscan.” [Salmos 9:10]. Es justo aquí cuando la teoría toma practicidad, enseñándonos así la necesidad fundamental de la teología, nuestra necesidad de nadar profundo en las aguas de la comprensión de aquello que Dios nos consintió conocer de Él.

Es casi forzoso inquirir en todo lo que nos concierne dentro del apoteósico plan de Dios revelado en las escrituras. Interrogantes tan fundamentales como: ¿qué es lo que Dios quiere del hombre? ¿Cuáles son los parámetros a seguir? y ¿Qué significa ser fieles en la tarea? Son quizás la punta de un iceberg de dudas que puede llegar a ser tan profundo como el océano mismo de incertidumbres que lo sustenta, y lejos de una realidad facilista que solo se apoya en la iluminación divina y en la Biblia misma, la gran variedad de conclusiones que pueden salir del soliviantado y taxativo pensamiento humano nos pueden llevar de manera errante por cientos y miles de análisis subjetivos de lo que la escritura nos puede decir acerca de Dios y sus trazas allí reveladas.
Es pues esta la inequívoca del porqué del aprender, el encontrar esa transversalidad del todo bíblico que Dios nos entregó. Ya hemos dicho que necesitamos entender más allá de lo subjetivo, de manera lógica, de forma infalible, para que cuando otro desee ahondar tan o más profundo de lo que hemos avanzado nosotros, no encuentre una guía más fiel a la cual seguir que el correcto pensamiento revelado desde el desarrollo de la fe coherente que la teología nos ha legado.

UN CONCEPTO PARA UN ESTUDIO

Al hablar de la teología, debemos tocar bases lingüísticas como lo son su origen y concepto etimológico y científico advirtiendo su desarrollo y ejercicio para llegar a contextualizarla correctamente en nuestro estudio. En este orden de ideas, decimos que etimológicamente, Teología puede ser definida como aquel “discurso razonado sobre Dios.” Asimismo una teología puede también llegar a enfocarse en la existencia y naturaleza de un ser divino y extenderse más allá llegando a momentos de estudio que perciban su relación con el universo, la humanidad y sus expectativas ante el comportamiento humano, abarcando por fuera de las culturas abrahámicas y llegando a tocar profunda y sistemáticamente cualquier presentación de otros sistemas religiosos.

Y aunque la teología consta de lineamientos de estudio y métodos aplicables, existe cierta problemática en cuanto a su clasificación como ciencia, ya que no puede verificarse experimentalmente en cada uno de sus aspectos, al tener que trabajar con datos parciales y circunstanciales como la historia, así como con conceptos teóricos e indeterminados como la filosofía. Más allá de los argumentos racionales y la razón que la filosofía nos ofrece, la teología se soporta firmemente en la fe, la cual es utilizada para ofrecer respuestas a cuestiones de tipo general y brindar explicaciones significativas de los temas investigados por las ciencias naturales y sociales. Ratificando lo anterior como el acto de aprobación voluntaria por parte del teólogo, el cual siendo consciente de la necesidad que tiene la fe dentro del estudio, acepta que, la misma muchas veces sobrepase los límites de la razón.

Es por esto que la teología llega a ocupar una privilegiada posición dentro de las ciencias gracias a que su autonomía y singularidad terminan por establecer un marco referencial que, definiendo y aplicando su metodología en la investigación y en la verificación de proposiciones y sobrepasando la subjetividad, terminan por abarcar temas acerca del individuo, haciendo coherentes dichas proposiciones al objeto de estudio definido el cual es Dios.

En su lógica inseparable y capacidad de comunicación, así como en el empleo de métodos propios de ciencias como la historia y la filosofía, la teología se sujeta al mundo científico por medio de ciertos principios relacionados con las ciencias primarias como material de sus deliberaciones. Y determinando su efectividad y la de sus elementos se hace casi limitada e inaccesible para quienes la estudian sin tener una fe sólida en Jesucristo.

Entonces vemos que en el campo del desarrollo y el ejercicio la teología nos lleva a tres puntos clave tamizados siempre a través de la fe coherente, estos puntos son:
1. Entender el Dios revelado en la Biblia por medio de una interpretación cristiana.
2. Comprender el porqué de todo lo creado por Dios en especial el ser humano y su condición, llevando conceptos propios como la obra redentora de Dios para con la humanidad.
3. Formular la correcta guía de vida y servicio del cristiano.

Este último punto sería quizás el reto más grande de la teología y el ministro que pretende por medio de ella cumplir con un propósito tan ambicioso, el cual requiere de la humildad desbordante que alivia el saberse siempre ignorante, y entender que existe todavía un mar interminable por navegar bajo la iluminación del autor de todo el concepto, el Espíritu Santo de Dios, viviendo de las pequeñas ganancias de conocimiento que pueda recibir asimilar y transmitir a los demás. Contextualizándola entonces a la aplicabilidad de nuestro estudio, debemos enfatizar que: “no toda teología se puede decirse evangélica”, sin embargo la nuestra hace énfasis en el Dios de los evangelios, el mismo que caminó y se presentó entre nosotros, que nos habló de sí mismo y que fue modelo de aquella guía que nuestra teología evangélica, cristo céntrica y pentecostal busca redescubrir.

DESARROLLO HISTÓRICO

Cuando hablamos del desarrollo histórico de la teología podemos afirmar que este concepto (teología) se remonta hasta la antigüedad griega. Platón fue quizás el primero en acuñarlo, aunque su manera de definirla se limitaba a un reducido análisis de los mitos de los dioses dentro de su cultura, no obstante la teología griega, aunque lejana de la inspiración divina y cercana al raciocinio humano, llegó a influir notoriamente en los sistemas teológicos judeocristianos e islámicos.

En sus orígenes, la teología patrística nos presentó una comprensión de Dios que excedía a la simple creencia, más tarde el escolasticismo nos llevaría a las universidades y el estudio teológico a la par de las ciencias, para que luego la reforma diera un impulso y orígenes teológicos más disímiles. Vemos entonces en el siglo XX el nacimiento del protestantismo luterano, el calvinismo y la teología radical. Fueron precisamente, las universidades luteranas, las que por medio de una reingeniería desecharon antiguos patrones doctrinales conservando solo la esencia de la interpretación. Lo mismo ocurrió con el catolicismo romano el cual afirmo su teología en los procesos de la contrarreforma.

Precisamente son estos esfuerzos de la reformación los que generaron varias líneas de división, forjando sistemas que llegaron a ser notoriamente contradictorios como por ejemplo el arminianismo, el puritanismo, el pietismo, el metodismo o el dispensacionalismo. La nueva era del siglo XX trajo profundos cambios para la teología cristiana. En este periodo el nacimiento de la teología liberal creó un puente entre la biblia y la ciencia, llegando a influir hasta nuestros tiempos, es entonces la teología neo-ortodoxa la que se propone mantener el método científico como técnica de interpretación bíblica, pero lejos de la visión del liberalismo. Todo esto con el objetivo principal de hacer más énfasis en la interpretación de la revelación y sus implicaciones para el hombre, que en la búsqueda de establecer un conocimiento definitivo sobre Dios mismo.

Justamente a partir del creciente pentecostalismo la teología retomó elementos del fundamentalismo cristiano de esta época como del neo-evangelicalismo. Encontramos pues propuestas que influyeron, notoriamente, como la Heilsgeschichte y la Teología de la Liberación en el lado protestante, como el proceso del Aggiornamento (la Puesta al día o Actualización) en el lado del Catolicismo.

GRANDES TEMAS

Si existe una razón para que la teología figure en una posición central en el trabajo sistemático de interpretación, es precisamente por su capacidad de estudiar la revelación como un todo, tanto en su representación somática como distributiva. Ahora bien, la teología sistemática se entiende a raíz del origen aplicativo y etimológico de la palabra sistema, que llega a denotarse como un complejo objeto que se interrelaciona, al menos, con algún otro componente bien sea material o meramente conceptual. Tomando como tarea el reflejo de la fe cristiana desde sus haberes exponiendo su grado y derivaciones para el ser y hacer del hombre; Así mismo como la formulación de la ética dentro del concepto teológico evangélico. Funciona a su vez como un marco referencial y fundamental para el reflejo y expresión de la revelación divina. Haciéndose necesaria para el posicionamiento de la fe más allá del sujeto dando alcances dentro de la colectividad denominada iglesia de Cristo. Cumpliendo con la labor de examinar el mensaje divino de cada libro y autor dispensado en el canon bíblico, estructurándolo no solo literaria sino histórica y socialmente, matizando los mensajes de forma metódica y coherente sirviendo a su intención fundamental, llegando de esta manera a una declaración única de la escritura. De allí la lógica de la revelación nos lleva al orden del estudio final entregándonos grandes temas dentro de ella.

  • La Bibliología nos lleva a la inefabilidad de las Escrituras que a su vez desde sus diferentes fuentes de transmisión nos entregan el testimonio profético, apostólico y evangélico de Jesucristo, dándole sentido en términos de revelación al conocimiento objetivo y especial que poseemos de Dios.
  • La Teología Propia o conocimiento de Dios mismo, busca comprender a Dios revelado en la Biblia, como uno solo y como tres personas, concepto que hace único al cristianismo trinitario, describiendo a su vez las virtudes, planes y actos de Dios.
  • A través de la Cristología llegamos al momento de describir las naturalezas divina y humana de la persona de Jesucristo, es la unidad de estas dos naturalezas la que posee implicaciones extensivas en el entendimiento de la teología cristiana.
  • Por otra parte la Pneumatología nos muestra la controvertida doctrina de la trinidad y aunque no se presente de forma sistemática en la Escritura, sabemos que el Espíritu Santo es esencial en su papel como conector del hombre con Dios, y aunque ha sido difícil entenderle, las evidencias bíblicas nos llevan a entrever su personalidad y deidad.

Otras líneas de estudio que nos arroja la teología sistemática son la Antropología Bíblica que nos presenta al hombre como creación divina, la Hamartiología que más allá de ciencias como la psicología, sociología o filosofía, nos presenta desde el panorama bíblico un análisis del pecado, sus orígenes y consecuencias para el hombre, en contraste la Soteriología desde la perspectiva evangélica nos lleva a entrever el cambio sufrido por el hombre al recibir la salvación, que lo lleva de camino a la santificación para luego llegar a la glorificación, un matiz un tanto distinto al manejado en este mismo tipo de teología desde la línea católica y la existencialista. Unión con Cristo, justificación y adopción son tres elementos fundamentales dentro de los aspectos objetivos de la salvación. Eclesiología y Misiología se centran en la identidad de la iglesia, definiendo la visión colectiva de la vida cristiana y el encargo ministerial de Cristo en el mundo respectivamente, finalizamos entonces con la Escatología o perspectiva bíblica acerca de las últimas cosas cuyo tema principal radica en la segunda venida de Cristo y los eventos alrededor de este acontecimiento.

LOS MODELOS TEOLÓGICOS

Entre los modelos teológicos que manejan y componen el todo de la teología sistemática destacamos:

  • La Teología Bíblica como el contenido de enseñanzas, tanto del antiguo como del nuevo testamento, es decir, la teología de cada libro del canon bíblico, tratándose como un enfoque meramente descriptivo convirtiéndose en insumo para la teología sistemática, haciéndose un espejismo entre teoría sistemática y bíblica pura.
  • La teología histórica se enfoca más en los argumentos sociales e históricos que provocaron el desarrollo de cada una de las interpretaciones acerca de la Escritura, dando valor a la teología sistemática que se ocupa en detectar que cultura y conocimientos influyeron en cada una de las interpretaciones del pasado, incluyendo todas aquellas que habitan dentro de la teología de hoy. Así mismo se enriquece con la observación de los métodos y técnicas utilizados en el pasado para la interpretación de la Escritura, conociendo finalmente todas las aristas tras las que fueron percibidas las doctrinas por parte de otros teólogos.
  • La Teología filosófica aporta a la sistemática el deseo de profundizar en el aprendizaje y conocimiento así como del establecimiento de la apología o argumentación a favor de la verdad revelada, profundizando en el análisis de los problemas planteados y clarificando conceptos, enseñando a argumentar conforme a las reglas del pensamiento, constituyendo una base para derribar los prejuicios académicos en contra del cristianismo.
  • La teología dogmática como resultado de las declaraciones bajo una perspectiva especial acorde a la doctrina oficial sostiene verdades teológicas en un cuerpo textual o dogmático que no es negociable y el cual es referente en contra de argumentaciones que a la final se clasifican como heréticas o sectarias.
  • La Teología apologética cumple con las funciones elementales a favor del cristianismo abarcando una justificación que trasciende más allá de una mera defensa, ocupando espacios que sustenten científica y racionalmente los argumentos lógicos de la fe.
  • La Teología ético-moral es la ética cristiana que busca determinar la conducta humana bajo la luz de la revelación bíblica, recurriendo a Dios como autor de la calidad moral y dignidad humana, llevando a expresar la enseñanza de Jesucristo como modelo de vida.
  • La teología práctica cumple la función de acuerdo al propósito eterno de Dios, su misión es existencial, llevando a vivir los objetivos impuestos en cuerpo propio antes de extenderlos hacia los demás.

Cerramos este capítulo haciendo mención de las principales corrientes contemporáneas: Catolicismo y Ortodoxias, Protestantismo fundamental, Protestantismo liberal, Evangelicalismo, Neo-evangelicalismo y Pentecostalismo.