Categoría: Historia

A 50 años de Martin Luther King Jr.

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El día de cobrar la ganancia

El día de cobrar la ganancia

Hoy, 21 de febrero 2018, en las horas de la mañana, murió Billy Graham.

Si vivo, quiero hacerlo para servir a Cristo, pero si muero, salgo ganando.  Fil 1:21 (TLA)

¿De dónde viene este agudo sentido de pérdida que no fallan de experimentar los que hayan observado ciertas facetas de este hombre, William Franklin Graham, nacido el 7 de noviembre 1918 en un rancho de Charlotte, Carolina del Norte?

No perfecto, pero el mejor

Mucho se dirá en su biografía: algunos idealizando sus  logros como predicador más escuchado de la historia, o admirando (envidiando?) su roce con las más altas esferas de la política en escala global; todavía otros -creyentes- criticando la simplicidad de su mensaje; y no pocos que también se llaman cristianos, censurando su negación de proferir  pronunciamientos de condenación en contra o su falta de declarar su apoyo a favor de esta o aquella causa, sea política, social o moral.

No racista en medio del racismo

En los casos en los que lo hizo, para algunos no era suficientemente enfático – a pesar de invitar a Martin Luther King a predicar a su lado en New York, y a veces pagar la fianza del frecuentemente encarelado líder del Movimiento para los Derechos Civiles, Graham no participó en las marchas organizadas, donde hubiera podido hacer mucho bien.

Sin embargo, como todos nosotros merece ser evaluado primeramente dentro de los parámetros de su propio tiempo. Para alguien de afiliación con los Bautista del Sur su posición en contra de la segregación racial era audaz, así como era su protesta en contra del regimen de apartheid en Sudáfrica. un lugar donde se negó a predicar mientras existieran estas condiciones.

No politico en medio de la política

A pesar del muy hablado papel como capellán presidencial y su amistad personal con algunos de los presidentes americanos, la actuación de Billy Graham nunca era partidista. Sentía el llamado pastoral de orar y aconsejar a los que desde la Casa Blanca se ocuparon del bienestar de la nación (y en cierta medida del destino del mundo),  en lo que desde su entendimiento eran los asuntos que más preocupaban a Dios. Pero levantó una fuerte voz de advertencia en contra de la surgiente “mayoría moral”, el intento evangélico de imponer una agenda política de la conservadora derecha y ultra-derecha.

Como se puede observar a lo largo de la historia, la influencia real que ejercen los consejeros espirituales no deja mucho efecto positivo medible: Nixon hizo lo que hizo, a pesar de Billy Graham, y lo mismo se puede decir de Reagan,  Clinton y los dos Bush. Pero el predicador evangélico también trabó amistad con el católico Kennedy y era familiar con senadores y representantes de los dos partidos (se supone que votó por los Demócratas).

No codicioso en medio de un ministerio de codiciosos

El auge de los teleevangelistas llevó a la luz pública también los abusos en los que muchos de ellos incurrieron. Lo que inmortalizó Sinclair Lewis en 1926 en su novela “Elmer Gantry”, la figura del predicador ambulante que detrás de la máscara del santo se aprovecha de la credulidad de las personas, ahora hizo que para muchos la palabra “teleevangelista” tenía cierto tinte sospechoso. En medio de escándalos estruendos que involucraron los temas perpetuos de sexo y dinero (Jimmy Swaggart y Jim Bakker fueron finalmente expulsados de las Asambleas de Dios), la Asociación Evangelística Billy Graham y las múltiples agrupaciones anexadas quedaron sin reproche. Su estilo de vida personal siguió siendo él de un hombre crecido en Carolina del Norte y su vida familia, problemática a causa de sus largas ausencias, no sufrió por ningunas de las indiscreciones que eran (son) tan comunes en este medio.

La transcendencia de su obra

Billy Graham saluda a 2400 líderes cristianos de 150 países en Lausana 1974

A la pregunta cuál entre todos sus notables logros consideraba su mayor legado, Billy Graham contestó: “El Movimiento Lausana”.

Ciertamente, los estadios llenos en los cinco continentes y las transmisiones radiales que semanalmente llegaban a millones, muy pronto pertenecerán a los lugares remotos de la memoria. Lausana, sin embargo, permanecerá  como punto de partida de una nueva etapa en la historia de la Iglesia, una etapa que apenas comienza a escribirse. Y con el movimiento puesto en marcha por lo que él mismo llamó “una gran necesidad espiritual”, el nombre de Billy Graham, su fundador.

En el tributo que le rinde el Movimiento Lausana lamentando su fallecimiento se destaca la siguiente evaluación:

En el ministerio evangelístico de Billy Graham la unción fue acompañada por agilidad mental y visión a largo plazo .

La transmisión de su fe

Billy Graham tenía la extraordinaria habilidad de poder transmitir su creencias personales a audiencias escépticas y adherentes de otras religiones, sin causar esta impresión de fastidio que de antemano desconecta al público que no comparte la fe del predicador y lo imuniza contra el mensaje.

En 1964, Cardenal Richard J. Cushing, entonces el arzobispo católico de Boston, declaró que ningún católico que escucha predicar al Señor Graham puede “hacer otra cosa sino volverse un mejor católico”.

1990-Encuentro entre el Papa Juan Pablo II. y Billy Graham en el Vaticano

Por supuesto, para sectores fundamentalistas tal reconocimiento de la influencia que ejercía su predicación era  motivo de acusar a Graham de ser “ecumenista” -un insulto en aquellos círculos-, reafirmado en 1990 cuando el evangelista visitó al Papa Juan Pablo II en el Vaticano y declaró su acuerdo con el papa en que las confesiones cristianas debían evitar entrar en conflicto en la recién reunificada Alemania.

En ocasiones como las famosas entrevistas con Larry King, en la televisión americana, el muy versado e intelectual periodista escucha con asombro y mira con admiración al rostro iluminado de Billy Graham que con candidez ingenua le explica por qué para él pensar en la muerte no alberga ninguna amenaza: al contrario, todos los días se prepara para llegar a la presencia de su Señor y verle cara a cara.

Larry King publicó estas entrevistas bajo el título “Un tributo a Billy Graham”

El ateo King no se convence en que tal esperanza tenga un fundamento real y verdadero; sin embargo, como persona imparcial rinde homenaje a la sinceridad con la que el hombre enfrente transmite su convicción y termina diciendo: “Le envidio por su fe”.

Hoy ha llegado el día en el que el predicador y evangelista Rvdo. Dr. Billy Graham pudo cobrar la ganancia de su vida.

 

 

 

 

Un dilema permanente

Un dilema permanente

Una decision con consecuencias

Existe acuerdo entre los historiadores que la intención de Lutero no era un cisma de la Iglesia. Con toda fuerza apuntaba a una reforma intra eclesial, una reforma que de nuevo colocara la Confessio Christi, la confesión sincera de Cristo, en el centro de la cristiandad. Su crítica fundamental encontró oídos abiertos entre diversos príncipes territoriales y teólogos, lo que condujo a su pronta aceptación en un número grande de los países y regiones de alemana – y con ello, a la disolución de la unidad confesional cristiana.

Entre la santidad y la unidad

¿Qué es preferible? Tolerar los errores doctrinales y éticos, esforzándose a corregirlos desde adentro? Este es el camino propuesto por Erasmo de Rotterdam. Su plan reformatorio conducirá a la transformación paulatina de amplios círculos en la Iglesia. Un ejemplo actual es el Aggiornamento (puesta al día, actualización) encaminado por el Papa Juan XXIII. del cual lleva una línea directa al Papa Francisco.

¿O es preferible insistir en cambios instantaneos, por naturaleza revolucionarios, arriesgando la division? Esto es lo que hace la Reforma protestante.

Lo que  cuesta dividir la Iglesia

Es el comienzo de un siglo de guerras confesionales en las cuales los territorios católicos luchan contra los países protestantes, reformados. Millones de seres humanos pierden la vida y vastas zonas de Europa son asoladas. Sólo la Paz de Westfalia de 1648 pone fin a la expresión bélica del conflicto entre los cristianos y, al mismo tiempo, perpetúa el cisma a lo largo de las líneas confesionales.

Tardará muchos siglos, de hecho, hasta hoy en día, que protestantes y católicos aprenden llevar una discusión sobre el camino correcto que sea abierta, pera pacífica. “Unidad en la diversidad” es la divisa de hoy: se acepta que existan diferencias doctrinales, litúrgicas y organisatorias. Pero, por lo menos en Alemania, donde el conflicto interconfesional ha cobrado tantas vidas y les ha cobrado a ambos lados un alto precio en forma de personas que ya no querían saber ni de los unos ni de los otros, donde aun en siglos posteriores a la guerra odio y discriminación fueron sembrados, se aprecia el clima de respeto mutuo y cooperación tanto por protestantes como por católicos.

Claro está: son muchos, y a veces los mejores, que en este conflicto han dado la espalda a ambas versiones, habiendo perdido la confianza en una iglesia que da el otro golpe antes que la otra mejilla. Católica o protestante, Wittenberg y Ginebra o Roma, al perder la unidad también se mancharon de sangre.

La division confesional: su significado

Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable.

En su magnífica epístola dirigida a la comunidad de creyentes en Éfeso, Pablo, su fundador, nos presenta con una gran verdad: la Iglesia de Cristo es más que solo un marco dentro del cual se encuentran acobijados los seguidores del Señor: es una persona por sí misma. Como individuos  podemos alegar nuestra inmadurez, nuestra imperfeccicón, con la esperanza que Jesucristo cubrirá lo que nos falta.

Como personas tenemos licencia de equivocarnos; como Iglesia, sin embargo, no.

Ni mancha ni arruga

La metáfora de la Iglesia como esposa radiante de Jesucristo abre la pregunta por la clase de manchas y arrugas que la harían inaceptable delante de Él.  El vocabulario usado señala hacia defectos faciales cuya presencia daña a la belleza perfecta.

La interpretación de estos dos defectos está, por supuesto, abierta. Pero en vista de las declaraciones de Jesús mismo sobre la vida de la comunidad cristiana en su conjunto, tiene alta probabilidad aplicarlos a las dos pecados presentes en la Iglesia desde tiempos bíblicos y a lo largo de la historia cristiana hasta el día presente:

La falta de santidad y la falta de unidad.

Mientras el primer defecto recibe atención periódica y una tras otra vez surgen los movimientos de santidad (a veces una santidad rudimentaria, enfocada en forma unilateral hacia el “No harás”), es obvio que al segundo defecto no se dedica pensamiento alguno de parte de una iglesia de afiliaciones denominacionales con poca disposición de llegar a un estado de cooperación en la tarea inclonclusa.

“Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí. Permite que alcancen la perfección en la unidad, y así el mundo reconozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos tal como me has amado a mí.”

La convivencia pacífica y cosntructiva entre las confesiones que se aprendió en Europa, exigió un precio excesivo en vidas y felicidad humanas. La separación entre Iglesia y Estado evitó que America del Norte corriera el mismo destino. A América Latina, ignorante y negligente frente a las lecciones de la historia, la apariencia de corrientes no católicos llegó tan tarde, que la modernización de la sociedad impidió la escalación sangrienta del conflicto. Quedaron, no obstante, suficientes resentimientos en el lado evangélico que para muchos creyentes la palabra “ecumenismo” suena a herejía y subyugación.

La multiplicación denominacional que arrasa a la iglesia evangélica en América, África y Asia, el enfrentamiento entre fundamentalistas y liberalistas, y el individualismo intrínseco de la doctrina protestante, han hecho olvidar la verdadera identidad de la Iglesia, cimentada en sus primeras declaraciones confesionales. Para muchos oídos sonará ofensivo lo que en el Nuevo Testamento quedó documentado:

La Iglesia de Cristo es Una, Santa, Apostólica, Católica y Ecuménica.

Ante la tendencia recesiva del cristianismo dentro de la población global, es urgente, muy urgente, recuperar el sentido bíblico auténtico de esta declaración. ¿O de verdad alguien pueda asumir que la Iglesia de Cristo no sea una iglesia universal (católica) que debe componerse de los creyentes de toda la tierra (ecuménica)?

 

Lectura recomendada: Watchman Nee, Pláticas adicionales sobre la vida de la Iglesia, Living Stream Ministry, Anaheim CA. 2da Ed. 2012.

La Reforma al otro lado

La Reforma al otro lado

Trento: un concilio de reforma intransigente

Hace 450 años clausuró la asamblea conciliar convocada como reacción a la Reforma protestante

Konzil von TrientConcilio de Trento (1545-1567)

Es el comienzo para la renovación de la Iglesia Católica, disparado en reacción a la Reforma. Produce cambios profundos dentro del campo católico; en cuestiones teológicas, sin embargo, los participantes del concilio se muestran absolutamente intransigentes.

Contemplándolo más de cerca, católicos y protestantes podrían considerarse hermanas gemelas. Históricamente, la iglesia católico-romana es mucho mayor; no obstante, en su forma actual nace en el siglo XVI, gestionada por el mismo proceso que las iglesias protestantes y reformadas. Lo que para estos últimos son los tesis de Lutero o los escritos de Calvino, para los romanos son las declaraciones del Concilio de Trento: el intento de reaccionar al mundo moderno, el ambiente el cual también ayudó a la propagación exitosa de la Reforma. Terminó luego de largas negociaciones el 4 de diciembre de 1563, en la catedral de Trento, pequeña ciudad en el norte de Italia.

Imposible continuar como antes

Ante todo es el rampante comercio con las indulgencias que desde los inicios es el blanco de la ira de Lutero. Los protestantes se niegan creer que fuera posible comprarse la impunidad del castigo en el purgatorio, tal como lo sostienen los predicadores de la indulgencia, y más cuando el alto clero abusa de este dinero para sus propios beneficios.

Muchas personas también critican la falta de ética profesional de los dignatarios eclesiásticos. Es  común que obispos nunca han pisado su diócesis o que párrocos jamás ingresaron en sus parroquias. Además, un número significativo de clericales muestra una espantosa ignorancia en temas religiosas. Este último punto constituye un causa principal para el éxito de los reformados.

Las exigencias al concilio no son fáciles de armonizar. Incluso Trento como sede es un compromiso entre emperador y papa: Carlos V. desea un lugar en territorio del Sacro Imperio Romano, el papa prefiere no alejarse mucho de la curia en Roma. Trento, en el sur de Tirol, responde a ambas condiciones. Pero cuando, temporalmente, se intensifica el conflicto permanente entre emperador y papa, el Concilio busca una residencia alternativa en Boloña, dentro de las fronteras de los Estados Pontífices.

A los delegados les cuesta mucho tiempo negociar los contenidos – ni el papa Pablo III., ni sus sucesores Julio III, y Marcelo II. viven para ver la terminación del Concilio. Una tras otra vez hay interrupciones que a veces tardan años. Sólo Pío IV. puede confirmar los resultados negociados en la Bula “Benedictus Dei” (Bendición de Dios).

Los protestantes están ausentes, a pesar de que Papa Pablo III. les garantiza libertad de expresión. Los católicos los consideran como herejes, pero no automáticamente como candidatos a la hoguera. Pero al asistir, en todo caso deberán someterse al fallo del Concilio. Ya en 1537, Martín Lutero ha declarado en los Artículos de Esmalcalda lo que, desde su punto de vista, no era negociable. Los protestantes no ven, pues, ninguna posibilidad de llegar a un acuerdo con los católicos.

La afirmación del cisma confesional

En efecto, las conclusiones del Concilio no indican ningún paso de reconciliación. Todo lo contrario. Los católicos confirman ampliamente y repetidas veces lo que separa a las confesiones. No la gracia de Dios por sí sola, como insisten los protestantes, es capaz de redimir al creyente. Los católicos pueden como antes aportar sus buenas obras a favor de la salvación de su alma. Las indulgencias continúan en vigencia.

Tampoco hay acuerdo con respecto a la interpretación de la revelación. Dios habla a los hombres no sólo por la Biblia, afirma el Concilio. También las decisiones de los concilios y las doctrinas expedidas por el papa tienen validez casi divina. Los protestantes, sin embargo, sólo quieren reconocer a las Sagradas Escrituras como fundamento de su fe.

Donde el Concilio sí llega a algo es en determinar reglas reformadas -tan contundentes que los históricos eclesiásticos hablan de una “era pos tridentina”. El Concilio de Trento se constituye en punto de partida de la Contrarreforma.

  • La venta de las indulgencias es abolida.
  • Los sacerdotes deben recibir educación ministerial mediante especialmente destinados seminarios.
  • Los obispos y párrocos deben tomar residencia en medio de sus comunidades para atender a las necesidades de los feligreses.

Tal vez la consecuencia más influyente de Trento llegará en la práctica: la educación catequética para los creyentes. Lo que el deseo de leer la Biblia en su idioma nativo provocó en el ámbito de la Reforma -la fundación de escuelas primarias religiosas-, para el catolicismo romano será el catequismo. Bajo liderazgo de la orden jesuita se abrirán miles de escuelas parroquiales.

Demasiado tarde para el norte

El cisma, empero, no se puede revertir por el Concilio de Trento; para eso, las confesiones nuevas ya están demasiado arraigadas en el norte de Europa. Incluso los historiadores católicos escriben: “El Concilio apenas llegó a tiempo para guardar a las regiones australes y romanas de caer en la desgracia protestante. Para los países nórdicos ya era tarde.”

La Reforma y la Música

La Reforma y la Música


Música que proclama el Evangelio

Si existe un área cultural que puede gloriarse de haber recibido el iimpacto de la Reforma, es la música.

“La música es un don y un regalo de Dios; hace huir al diablo y alegra al hombre.”

Así describe Martín Lutero el significado de la música para la fe y para el alma. Él mismo canta y toca el laúd con aplomo. En su obra como compositor y autor de texto, el reformador  entreteje a las máximas de la confesión evangélica. Sus cantos y los de sus seguidores ejercen un papel importante en la difusión de la Reforma.

Desde los inicios, el canto se vuelve un emblema de los luteranos, y una de sus armas más afiladas. Los primeros cánticos protestantes son verdaderas “canciones de protesta” y como tales suenan con estruendo en los cultos de las nuevas comunidades evangélicas. Pronto esta forma especial de música litúrgica se torna en costumbre, dando luz a una tradición de música eclesial de gran atracción en la vida comunitaria.

Lutero mismo, apodado “el ruiseñor de Wittenberg” a causa de sus numerosas composiciones, recibe gran respeto por su “proclamación cantada”.  Siglos después,  refugiados en los búnker mientras ráfagas de bombas cayendo del cielo destruyen sus ciudades, muchos alemanes aterrorizados intentan darse ánimo: “Ein feste Burg ist unser Gott” (Castillo fuerte es nuestro Dios), la obra con la cual Lutero inscribe su nombre para siempre entre los músicos más influyentes de la humanidad.

En la cima

Mientras las corrientes reformadas, provenientes del calvinismo, practican la austeridad también en el área musical, y algunos, como los puritanos ingleses, la rechazan como demasiado secular o porque complacía demasiado a los sentidos en detrimento de la concentración espiritual, los protestantes alemanes interpretan la libertad en Cristo también como libertad de gozar su vida religiosa, ante todo, por medio de la música.

Johann Sebastián Bach (1685-1750)
George Friedrich Händel (1685-1759)

Dos siglos después de la Reforma, en medio del esplendor barroco, Händel dará al mundo el canto definitivo de la victoria del luteranismo. En el  “Aleluya” de la resurrección del oratorio “El Mesías”, logra transmitir la esencia del Evangelio según Lutero: un triunfo donde el único derrotado es la muerte, y la humanidad entera celebra al que le dio vida para siempre. En lugar de cilicio y cenizas, un grito de júbilo desbordado.

Pero la música protestante transciende a la adoración cantada.

Música protestante: su significado

En un tiempo donde las expresiones de la adoración al Señor son libres -algunos dirían “informales”, es decir: carente de forma-, es muy obvio que el carácter devocional de los elementos del culto no radica en la música, sino en la letra. Esto hace posible que todos los géneros musicales pueden ser utilizados  y que los estilos de adoración se adapten a ambientes culturales y étnicos diversos.

Sin embargo, una sola vez en la historia, la fe cristiana ha dado origen a lo que es, inconfundible e inimitable música cristiana. A pesar de que Bach mismo no traza una separación (por ejemplo dedica un mismo tema musical una vez a una cantata religiosa y en otra ocasión a su duque patrocinador), cuando se sienta al órgano como el Thomaskantor de Leipzig (el organista y director musical principal de la catedral Santo Tomás en la ciudad sajona de Leipzig), sus composiciones no solo delatan al espíritu protestante luterano: claramente nos hablan de Dios y de Su gloria.

Obviamente, esto se puede clasificar como punto de vista occidental o europeo. Pero debe haber alguna razón por la cual estudiantes de música de todo el mundo, sin importar su identidad étnica, religiosa o cultural, se sienten atraídos y fascinados por el complejo musical dentro del cual las composiciones religiosas de Bach ocupan un espacio de preeminencia. Puede tener que ver con el concepto de armonía, que en música no es una idea filosófica sino una realidad física. Por lo que es posible y ocurre que ciertas secuencias musicales apunten directamente a las áreas del cerebro que tienen que ver con la percepción religiosa.

Sea como sea. Mucho habla a favor del juicio que las obras que Bach compone para la adoración, ante todo la dedicada al órgano, es verdadera Música cristiana, música que sin palabras canta la gloria del Señor..

América y la Reforma (3)

América y la Reforma (3)

Continuación de América y la Reforma (2)

La tercera etapa: el camino al destino y las consecuencias

Hemos llegado. En enero 1492, los reyes católicos Isabel de Castilla y Fernando de Argón, por su matrimonio corregentes españoles, han obtenido la victoria final de una lucha centenaria: el ultimo reino musulman, el Califato de Andalucía, es conquistador. Los moros musulmanes huyen al cercano Marruecos o se convierten bajo la amenaza de muerte. Para asegurarlo se ha creado la Inquisición española, una entidad eclesiástica independiente de Roma. De paso, los cristianos aprovechan a incluir en este proceso también a los judíos que juntamente con ellos han convivido en paz bajo gobierno musulmán.

El fin de la larga y costosa Reconquista española y las grandes cantidades de bienes musulmanes y judíos que entran en las arcas, permiten a la corona dedicarse a otras emprendimientos. Entre ellos está una nueva revision de la petición por patrocinio de un navegante italiano con nombre Cristoforo Colombo, castellanizado a Cristóbal Colón. Este promete poder llegar a China, el país al oriente de India, tomando rumbo maritimo hacia occidente. Desde la Antigüedad existían comentarios sobre la posibilidad de alcanzarlo, y en el siglo XV, la idea de la Tierra como esfera no se considera improbable entre la gente más educada.

Lo demás se conoce. Pero hace falta destacar algunos contextos:

  • El descubrimiento de América desestabiliza la cosmovisión europea: el mundo resulta ser diferente de lo que se ha tomado por cierto. Y si la imagen de la Tierra puede cambiar, ¿no sería posible que también otros asuntos resultarán ser diferentes de lo que se ha enseñado por siglos? La tierra esférica sacude la seguridad de la tradición y remueve los paradigmas mentales.
  • El descubrimiento de América se debe al cierre del camino hacia Oriente por los turcos. Los europeos se ven obligados a buscar otros caminos.
  • La conquista de América se debe a la superioridad en armamento que permite a unos pocos miles de europeos derrotar a los números superiores de nativos. El invento de las armas de fuego se inspira en la pólvora china que llega en el intento de encontrar un  camino sustituto debido al obstáculo turco.

Hasta aquí la conexión americana. En cuanto a los turcos, sin embargo, hay un vínculo directo entre la Reforma y la expansión del Imperio turco:

  • El Imperio Romano de Oriente o Imperio bizantino ha casi desaparecido bajo la expansión turca. En 1453, la última bastión cristiana en Europa oriental, la capital Constantinopla cae bajo el asedio de los turcos otomanes. En sus manos se encuentra ahora también lo que ha sido la catedral más grande de la cristiandad, la Santa Sofia. Los turcos respetan su decoración cristiana -hasta hoy el Cristo Pantocrátor saluda desde sus altura interior-, pero la convierten en mezquita.
  • Para la Iglesia en Roma es el momento de hacer valer su reclamo como sede principal cristiana. Comienza con la construcción de la catedral más espléndida que conozca el mundo. Pero esto cuesta dinero, dinero que debe ser conseguido de los fieles, entre otro, vendiéndoles indulgencias. Y la venta de indulgencias será el factor que dispara la Reforma.

Aquí se cierra el arco histórico que va desde los turcos a los turcos y une a la Reforma con el descubrimiento de América en una sola cadena de causa y efecto.

El que no conoce a la Historia

…es condenado a repetirla. Es un error costoso ignorar las enseñanzas del pasado, sean positivas o negativas. Pablo recuerda que “nos fueron dados como ejemplo”, ejemplo que puede ser modelo a imitar, pero de la misma manera una advertencia de lo peligros que corremos optando por este o aquel camino.

Analizar la historia de forma imparcial nos permite evaluar nuestro propio contexto y tomar mejores decisiones. Identificar similitudes de situaciones, reacciones y contra reacciones, es un ejercicio imperativo para la Iglesia que tiene la responsabilidad de  restablecer el Reino de Dios, y lo más pronto posible. Aislarse en una burbuja del presente es cómodo, pero conduce a experimentar más de lo mismo. ¡Ocupemos nuestro lugar conscientes de ser miembro una cadena larga cuya dirección futura depende de cada generación que participa en ella.

 

 

 

América y la Reforma (2)

América y la Reforma (2)

Continuación de América y la Reforma (1)

Segunda etapa: los europeos buscan un camino y encuentran una llave

Reconquista de Jerusalén por los musulmanes bajo Saladino (1187)

Ante la pérdida de acceso libre a la Tierra Santa y los artículos de lujo traidos de Oriente -especies, telas, tapetes, seda, joyería- la primera reacción es la acostumbrada: un llamado a la guerra, la reconquista de lo que según entendimiento cristiano les pertenece. Por dos siglos, con victorias temporales y derrotas devastadoras, mayormente causadas por el carácter aventurero de los participantes, las Cruzadas eran, como lo admiten los historiadores modernos, empresas cuyo objetivo trata de poder y posesiones; en ningún momento su objetivo era la conversion de los paganos, como se llamaba a los musulmanes.

El fracaso de las Cruzadas hace pensar en formas menos costosas de restablecer un negocio tan lucrativo. Los europeos no disponen de los conocimientos en navegación que permiten a los árabes dominar al Océano Índico. Comerciantes intrépidos como la familia veneciana Polo emprenden pues la búsqueda por el centro de Asia, siguieendo a la Antigua “Ruta de la Seda”, un trayecto transitable, pero largo y peligroso en extreme.

A pesar de todo, la caravana de los hermanos Polo alcanza su destino en 1260: la misteriosa y espléndida civilización mongol de China. Tardan quince años en regresar. Su descendiente, Marco Polo (1254-1324) también sigue su camino y vive por 23 años en la corte de Kublai Khan. Pasan casi cuarenta años en ida y vuelta, pero un día Marco Polo entra de nuevo a Venecia. No solo ha regresado, sino ha traído cosas valiosas. Entre ellas una masa de harina, seca y dura, cortada en tiras largas que al dejarlas hervir en agua se vuelven sabrosas y por siempre harán de Italia la patria de la pasta. Papelitos que llevan impresos cifras y con que los chinos llenan los ataúdes de sus difuntos para hacer creer a los espíritus que se trata de algo valioso; cosa que hace reír mucho a sus contemporaneous porque ¿quién podría aceptar billetes de papel en lugar de oro y plata?

Más antigua representación de la carga de un arma de fuego (1326)

También trae un polvo que los chinos usan en sus fiestas para hacerlo explotar y producir ruidos estruendos. Maravillado por las cualidades del “polvo de fuego”, el monje alemán Bertoldo Schwarz (†1384) , aficionado de la alquimia, logra entender y mejorar su composición. Pensando en usos más “útiles” que la diversion, los europeos entienden que sirve para impulsar proyectiles.

El cierre de fronteras por los turcos ha provocado buscar un camino terrestre hacia Oriente, un camino no viable para el comercio de gran estilo. Pero así llega la inspiración para el invento clave que abrirá mundos que los europeos todavía no conocen: las armas de fuego. El primer mundo a descubrir sera América.

América y la Reforma (1)

América y la Reforma (1)

El 12 de octubre de 1492

Cristóbal Colón pisa suelo americano

El vincula que conecta la entrada del continente Americano a la Historia Universal con la Reforma protestante, quizás no es muy obvio, pero es tanto directo como indirecto..

Hay quienes se ríen de la frase “Descubrimiento de América”, porque ¿cómo se descubre lo que ya existió? No obstante, en la humanidad la mera existencia del ser humano le da identidad y derecho, pero no le otorga transcendencia. En este sentido podemos hablar de América, lo mismo como de Oceania, de continentes que fueron descubiertos cuando se rompió su aislamiento geográfico; aislamiento que los separaba de la gran placa intercontinental llamado desde entonces el “Viejo Mundo”, donde el tráfico e intercambio generado entre Europa, Asia y África Norte desde hace miles de años (la barrera de desierto y selva que cruza al continente africano tiene un efecto similar al que tienen los océanos, aislando África Sur) , dio origen al desarrollo de civilizaciones con potencial de transcender en escala global.

El arco de la historia: desde los turcos hasta los turcos

Los antecedentes: turismo religioso y comercio intercontinental

Al comienzo del siglo XI, Europa goza de un period de relativa prosperidad. El sistema feudal se ocupa de la tranquilidad interna; un naciente poder central -el Sacro Imperio Romano de Nación Alemana- ya ha consolidado lo que será su existencia milenaria al rechazar a devastadores invasores asiáticos; el Imperio Romano de Oriente con sede en Bizancio (la anterior Constantinopla) está en una nueva fase de estabilidad, luego de haber perdido grandes porciones de territorio en el Próximo-y Medio Oriente al torbellino levantado por beduinos árabes: la conquista musulmana. También el occidente europeo ha hecho sacrificios cuando los moros, musulmanes de Marruecos y Argelia, se apoderan de la peninsula ibérica. Pero la política de gobernantes como Carlomagno consiste en buscar la convivencia de beneficio mutuo donde le es imposible vencer. Como resultado, la Tierra Santa, ahora bajo dominio musulmán, está abierta a los muchos peregrinos cristianos y en todo el califato con capital en Bagdad, los cristianos gozan de libertad de culto, aunque no de libertad de evangelizar. Al mismo tiempo, los navegantes árabes traen mercancías de India y hasta de China y los mercaderes europeos prosperan al distribuirlas en los mercados de sus países.

La primera etapa: los turcos cierran la frontera

De pronto, todo cambia. Proveniente de Asia Central, tribus nómadas convertidos al islam, reemplazan las decadentes dinastías árabes. Son los turcos. Una de esas tribus, los turcos selyúcidas se lanza contra el Imperio de Constantinopla. Los bizantinos deben ceder la mayor parte de Asia Menor (hoy el núcleo de la nación turca). Por otra parte, los turcos también avanzan hacia Siria y Palestina. Una tras otra las ciudades del Mediterráneo Oriental caen en sus manos, y en 1070 entran en Jerusalén.

El resto de Europa mira con alguna satisfacción como el emperador en Constantinopla pierde territorio. Al gobierno musulmán en los lugares sagrados ya se ha costumbrado. Pero los turcos, a diferencia de los árabes, son nuevos convertidos a la fe islámica, no comprenden la tolerancia practicada contra los cristianos en sus dominios. Además,  son campesinos hechos guerreros, no mercaderes, y el desarrollo económico vía el comercio con los “perros infieles” no es de su interés.

Así que prohiben la entrada de peregrinos, oprimen los cristianos que viven en sus ciudades, y -lo más grave en ojos europeos- no continúan con el comercio. Los turcos han cerrado la frontera.

Continuación…

 

La libertad cristiana y la Reforma

La libertad cristiana y la Reforma

El hombre cristiano es un señor libre sobre todas las cosas y no sujeto a nadie. El hombre cristiano es un siervo dispuesto a servir  en todas las cosas y sumiso a todos.

Así suena la frase más famosa del tratado De libertate christiana o Von der Freiheit eines Christenmenschen – “De la Libertad del Hombre Cristiano”. Bajo este título resumió Marín Lutero su clamor por la libertad del ser humano en fe, acción y actitud.  Sus contemporáneos escucharon en este llamado cosas diversas, como por ejemplo, en cuanto a la posición del individuo frente a las autoridades eclesiásticas y seculares. De la libertad individual también se deduce la libertad de conciencia, la que hasta hoy -y hoy más que nunca- rige la convivencia entre  Iglesia y Estado en la sociedad.

La apelación a la conciencia moral en contra de las autoridades estatales y eclesiales es la escena nuclear de la Dieta de Worms en 1521 y de impacto de gran transcendencia: el despertar del pénsamiento autónomo. Los hombres comenzaron a descubrir en grado cada vez mayor su propia personalidad y capacidad frente al estado y la iglesia. Al colocar la responsabilidad personal y la decision de conciencia de cada uno en posición central, la Reforma anunció el fin del poder absoluto de las autoridades.

No obstante, hasta la realización plenaria de este concepto hay un camino largo con muchos desvíos y retrocesos, aun dentro del mundo cristiano y hasta el día de hoy. Más importante, entonces, preguntarnos por el significado de lo escrito por Lutero sobre este concepto central, en cuanto a nuestra propia relación con la libertad dentro de nuestro propio contexto.

El trasfondo

Desde el Imperio de la Iglesia, es decir, desde que se estableció como religion del Imperio Romano (380), y a lo largo de toda la Edad Media, el cristianismo se considera como orden sacro dentro del cual cada ser humana ocupa una posición fija, prescrita por Dios. La  Iglesia como un todo gozaba, por supuesto, de la libertad a fijar este orden según parámetros establecidos por ella (en contraste con el judaísmo que se regía según una ley divina muy detallada). Empero el creyente individual debía subordinarse para encajar en este orden. Sólo mediante esta subordinación y el cumplimiento de las múltiples obligaciones formales definídas la Iglesia, le fue posible al cristiano participar de la salvación por Cristo; así lo enseñaba hasta entonces la doctrina de la redención.

Para Lutero y los reformadores que le siguieron, esto era contrario al sentido de religion: “Aun cuando por tantas buenas obras estuvieras sobre pie todo el tiempo, todavía no serías justificado ni darías honor a Dios, así que no cumplieras el primer mandamiento”. Por ende, la religion concebida bajo los parámetros anteriores actúa en contra de la libertad terrenal individual y solo le remite al creyente a una vida mejor y justa en al más allá. A esta perspectiva Lutero contrapone el concepto extraido de los escritos paulinos: que el hombre cristiano tiene que ser libre precisamente en el Aquí y Ahora. Lo sustenta con que no es por las obras sino únicamente por la fe que el hombre alcanza la justificación.

La libertad cristiana: su significado

Dentro de la historia humana, el tratado de Lutero traza la línea que separa el pensamiento medieval del pensamiento moderno. Al postular el sumario de las libertades cristianas las presenta no como independientes una de la otra, sino como una secuencia lógica de argumentación. Esto no solo según la comprensión de una lectura después del siglo XX; ya sus contemporaneos comprendieron la conexión entre libertad religiosa y las demás libertades culturales, intelectuales, sociales, económicas y políticas. El pensamiento central significa un revolcón total en la relación entre religion y libertad individual.

Una verdad teórica

Una mirada a la historia es suficiente para darnos cuenta que ni el reformador, ni la Reforma, ni los hijos de la Reforma entre cuyos bisnietos figuramos, lograron implantar este concepto grandioso del Evangelio. Una tras otra vez fracasa la Iglesia a vivir hasta la altura de su libertad y cada vez lo paga más caro con la pérdida de su influencia. Incluso donde los números parecen indicar lo contrario, está claro que las multitudes que se reúnen en los estadios y templos ni conocen ni se interesan por la libertad en Cristo que se les concede como privilegio y como responsabilidad.

Y sin embargo, es el ejercicio de esta libertad, tan caramente comprado por el Señor Jesucristo, lo que da validez a la decisión de obedecerle.

 

La Reforma y las Mujeres (3)

La Reforma y las Mujeres (3)

El lado oscuro

La vida en el claustro, por seguro, tenía su lado oscuro: una y otra abadesa llevaba un regimen de dureza y los sublimes votos de pobreza, de obediencia y castidad no siempre se respetaron. A pesar de esto, muchas monjas no estuvieron de acuerdo con la descripción de Lutero el que habló de la vida monacal como de una “prisión perpetua”. Con la crítica y la siguiente aperture de los claustros, no sólo se perdió un estilo de vida, la soltería femenina respetada, también se plantó una norma social nueva. Una mujer tenía que ser esposa, server al marido y dar luz a la descendencia.

Con todo el aprecio que tenía para con su propia esposa, con todos los principios sobre la igualdad spiritual de los sexos, tampoco Lutero cedió en el punto del rol de la mujer:

“Aun cuando ellas (las mujeres) se fatiguen y desgasten hasta la muerte (por los embarazos), esto no hace daño. Que se desgasten hasta morir; para eso nacieron.”

La libertad, que era un valor tan importante para Martín Lutero, no se concedía de la misma manera cuando da la mujer se trataba. En lo que a ellas respecta, el potencial emancipatorio de la Reforma no hizo su pleno despliegue. El sacerdocio universal, entre otros, hubiera tenido que abrir el acceso de las mujeres a todas las funciones eclesiales. Pero no fue así. Con pocas excepciones -en los movimientos radicales de los anabaptistas y posteriormente en el pietismo- tenían que pasar casi 500 años más, antes de que surgiera una discusión seria sobre la ordenación de mujeres que luego llevó a su implantación. En las iglesias luteranas de Alemania, la emancipación completa rige desde 1968. Hasta hoy hay un gran número de denominaciones que todavía se niegan a dar el paso hasta el reconocimiento con todas sus implicaciones. Y basta asistir a algunas ceremonias matrimoniales en congregaciones evangélicas para darse cuenta que su interpretación de Efesio 5:21-33 no fue sometida a un mayor examen exegético.

La Reforma y las mujeres: conclusiones finales

A la pregunta sobre si la Reforma trajo ganancias para la libertad de las mujeres, si dio impulso a la emancipación femenina, no existe una respuesta única. Dentro del movimiento reformatorio, algunas mujeres individuales ciertamente experimentaron el aliento, la afirmación y liberación que el Evangelio de Cristo promete a todos los seres humanos; lograron descubrir y desarrollar un estilo de vida nuevo, hasta entonces no explorado. En resumen, no obstante, la Reforma redujo la imagen de la mujer al rol de esposa y madre, y esta imagen era la dominante durante los siglos siguientes. Sólo el las tendencias sociales del siglo XX condujeron a los cambios radicales  de los cuales actualmente somos testigos.

Parece justo decir que la Reforma plantó las semillas de este desarrollo, pero que el mismo suelo preparado por los reformadores era demasiado árido y pedregoso para que la siembra hubiera podido romperlo.  De hecho, desde tiempos bíblicos y la era de reformación todavía yacen semillas en la tierra que esperan el tiempo de su maduración y cosecha.

Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús.

Esta declaración paulina es una de esas semillas, esperando a que el suelo se ablande y que pueda llegar a la realización plena.