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La Reforma y la Música

La Reforma y la Música


Música que proclama el Evangelio

Si existe un área cultural que puede gloriarse de haber recibido el iimpacto de la Reforma, es la música.

“La música es un don y un regalo de Dios; hace huir al diablo y alegra al hombre.”

Así describe Martín Lutero el significado de la música para la fe y para el alma. Él mismo canta y toca el laúd con aplomo. En su obra como compositor y autor de texto, el reformador  entreteje a las máximas de la confesión evangélica. Sus cantos y los de sus seguidores ejercen un papel importante en la difusión de la Reforma.

Desde los inicios, el canto se vuelve un emblema de los luteranos, y una de sus armas más afiladas. Los primeros cánticos protestantes son verdaderas “canciones de protesta” y como tales suenan con estruendo en los cultos de las nuevas comunidades evangélicas. Pronto esta forma especial de música litúrgica se torna en costumbre, dando luz a una tradición de música eclesial de gran atracción en la vida comunitaria.

Lutero mismo, apodado “el ruiseñor de Wittenberg” a causa de sus numerosas composiciones, recibe gran respeto por su “proclamación cantada”.  Siglos después,  refugiados en los búnker mientras ráfagas de bombas cayendo del cielo destruyen sus ciudades, muchos alemanes aterrorizados intentan darse ánimo: “Ein feste Burg ist unser Gott” (Castillo fuerte es nuestro Dios), la obra con la cual Lutero inscribe su nombre para siempre entre los músicos más influyentes de la humanidad.

En la cima

Mientras las corrientes reformadas, provenientes del calvinismo, practican la austeridad también en el área musical, y algunos, como los puritanos ingleses, la rechazan como demasiado secular o porque complacía demasiado a los sentidos en detrimento de la concentración espiritual, los protestantes alemanes interpretan la libertad en Cristo también como libertad de gozar su vida religiosa, ante todo, por medio de la música.

Johann Sebastián Bach (1685-1750)
George Friedrich Händel (1685-1759)

Dos siglos después de la Reforma, en medio del esplendor barroco, Händel dará al mundo el canto definitivo de la victoria del luteranismo. En el  “Aleluya” de la resurrección del oratorio “El Mesías”, logra transmitir la esencia del Evangelio según Lutero: un triunfo donde el único derrotado es la muerte, y la humanidad entera celebra al que le dio vida para siempre. En lugar de cilicio y cenizas, un grito de júbilo desbordado.

Pero la música protestante transciende a la adoración cantada.

Música protestante: su significado

En un tiempo donde las expresiones de la adoración al Señor son libres -algunos dirían “informales”, es decir: carente de forma-, es muy obvio que el carácter devocional de los elementos del culto no radica en la música, sino en la letra. Esto hace posible que todos los géneros musicales pueden ser utilizados  y que los estilos de adoración se adapten a ambientes culturales y étnicos diversos.

Sin embargo, una sola vez en la historia, la fe cristiana ha dado origen a lo que es, inconfundible e inimitable música cristiana. A pesar de que Bach mismo no traza una separación (por ejemplo dedica un mismo tema musical una vez a una cantata religiosa y en otra ocasión a su duque patrocinador), cuando se sienta al órgano como el Thomaskantor de Leipzig (el organista y director musical principal de la catedral Santo Tomás en la ciudad sajona de Leipzig), sus composiciones no solo delatan al espíritu protestante luterano: claramente nos hablan de Dios y de Su gloria.

Obviamente, esto se puede clasificar como punto de vista occidental o europeo. Pero debe haber alguna razón por la cual estudiantes de música de todo el mundo, sin importar su identidad étnica, religiosa o cultural, se sienten atraídos y fascinados por el complejo musical dentro del cual las composiciones religiosas de Bach ocupan un espacio de preeminencia. Puede tener que ver con el concepto de armonía, que en música no es una idea filosófica sino una realidad física. Por lo que es posible y ocurre que ciertas secuencias musicales apunten directamente a las áreas del cerebro que tienen que ver con la percepción religiosa.

Sea como sea. Mucho habla a favor del juicio que las obras que Bach compone para la adoración, ante todo la dedicada al órgano, es verdadera Música cristiana, música que sin palabras canta la gloria del Señor..