{"id":409,"date":"2017-10-31T08:00:29","date_gmt":"2017-10-31T13:00:29","guid":{"rendered":"http:\/\/reforma3000.seminariobiblicocucuta.org\/?p=409"},"modified":"2024-02-04T13:38:20","modified_gmt":"2024-02-04T13:38:20","slug":"31-de-octubre-1999-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reforma3000.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/2017\/10\/31\/31-de-octubre-1999-2\/","title":{"rendered":"31 de octubre 1999"},"content":{"rendered":"<h3>Convivencia y cooperaci\u00f3n sin renuncia<\/h3>\n<p><em>A<i> finales del segundo milenio y<\/i> 469 a\u00f1os despu\u00e9s de la Reforma Protestante, Augsburgo, la localidad b\u00e1vara en Alemania se ha vuelto a convertir en cruce de caminos del cristianismo. Aqu\u00ed se firm\u00f3 el <strong>31 de octubre de 1999<\/strong> la Declaraci\u00f3n conjunta entre cat\u00f3licos y luteranos sobre la doctrina de la justificaci\u00f3n. Fue \u00e9ste precisamente el argumento que dividi\u00f3 a las dos iglesias en 1530, cuando los luteranos presentaron al emperador Carlos V la <a href=\"http:\/\/reforma3000.seminariobiblicocucuta.org\/4-augsburgo\">Confesi\u00f3n<\/a><a href=\"http:\/\/reforma3000.seminariobiblicocucuta.org\/4-augsburgo\"> Augustana<\/a> y donde en 1555 se acord\u00f3 la Paz de Augsburgo.<\/em><\/p>\n<h4>Motivos de publicar la Declaraci\u00f3n Com\u00fan<\/h4>\n<h6><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" title=\"Papst Franziskus umarmt in Lund die lutherische Bisch\u00f6fin von Uppsala, Antje Jackelen. Foto: Reuters\" src=\"https:\/\/www.kirche-und-leben.de\/fileadmin\/redaktion\/bild\/2016\/10\/RTPapstJackelen1130.jpg\" alt=\"Papst Franziskus umarmt in Lund die lutherische Bisch\u00f6fin von Uppsala, Antje Jackelen. Foto: Reuters\" width=\"491\" height=\"276\" \/>Papa Francisco abraza a Antje Jackelen, obispa luterana de Uppsala (Suecia)<\/h6>\n<p>En el aniversario 500 de la Reforma protestante la declaraci\u00f3n com\u00fan de los que anteriormente se combat\u00edan con espada y fuego provoca dos sentimientos contrarios: a un lado, <strong>indescriptible tristeza<\/strong> por los millones de vidas que el conflicto confesional ha cobrado en ambos lados y entre los que no pertenec\u00edan a ninguno, as\u00ed como por las desgracias personales y familiares que hasta hace poco ha provocado. Sin embargo, tambi\u00e9n nos genera la <strong>esperanza afianzada<\/strong> que el ser humano es capaz de aprender de sus errores y que personas de diferentes convicciones pueden convivir y cooperar en lo que ambos definan como buena causa, sin que ninguno tenga que renunciar a lo que es esencial para su fe m\u00e1s profunda.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La fecha escogida para la firma del documento era particularmente simb\u00f3lica, pues recuerda tambi\u00e9n aquel 31 de octubre de 1517 en el que Mart\u00edn Lutero public\u00f3 sus 95 tesis de <a href=\"http:\/\/reforma3000.seminariobiblicocucuta.org\/1-wittenberg\">Wittemberg<\/a>, dando inicio al movimiento reformador. El acuerdo sobre el texto fue anunciado el anterior 11 de junio en Ginebra -otra ciudad significativa para la Reforma-, despu\u00e9s de que la Iglesia cat\u00f3lica pidiera que se hicieran algunos a\u00f1adidos a un texto base para aclarar mejor\u00a0 conceptos relacionados con la cuesti\u00f3n del pecado y de la cooperaci\u00f3n del hombre en la salvaci\u00f3n. El texto firmaron el cardenal Edward Idriss Cassidy, presidente del Consejo Pont\u00edfico para la Unidad de los Cristianos, y el obispo Christian Krause, presidente de la Federaci\u00f3n Luterana Mundial. Recoge los frutos de 30 a\u00f1os de di\u00e1logo surgido tras el Concilio Vaticano II. Ofrecemos la traducci\u00f3n al castellano que ha distribuido a trav\u00e9s de la agencia cat\u00f3lica AICA la Conferencia Episcopal de Argentina.<\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000; font-family: Verdana; font-size: small;\"><strong>DECLARACI\u00d3N OFICIAL CONJUNTA ENTRE LA FEDERACION LUTERANA MUNDIAL Y LA IGLESIA CATOLICA SOBRE LA DOCTRINA DE LA JUSTIFICACION. Augsburgo. <\/strong><\/span><\/h4>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">1. Sobre la base de los acuerdos alcanzados en la Declaraci\u00f3n conjunta sobre la doctrina de la justificaci\u00f3n (DJ), la Federaci\u00f3n Luterana Mundial y la Iglesia Cat\u00f3lica declaran: \u00abLa doctrina de la justificaci\u00f3n expuesta en la presente declaraci\u00f3n demuestra que entre luteranos y cat\u00f3licos hay un consenso respecto a los postulados fundamentales de dicha doctrina\u00bb (DJ 40). Con base en este concurso la Federaci\u00f3n Luterana Mundial y la Iglesia Cat\u00f3lica declaran: \u00abLas condenas del Concilio de Trento no se aplican al magisterio de las iglesias luteranas expuesto en la presente declaraci\u00f3n y, las condenas de las Confesiones luteranas no se aplican al magisterio de la Iglesia Cat\u00f3lica expuesto en la presente declaraci\u00f3n\u00bb (DJ 41). <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">2. Con relaci\u00f3n a la Resoluci\u00f3n que, acerca de la Declaraci\u00f3n conjunta, fue tomada por parte del Consejo de la Federaci\u00f3n Luterana Mundial del 16 de junio de 1998, y la respuesta de la Iglesia Cat\u00f3lica del 25 de junio de 1998, y los interrogantes planteados por ambas, la declaraci\u00f3n adjunta (denominada &#8216;Anexo&#8217;) acredita ulteriormente el consenso alcanzado en la Declaraci\u00f3n conjunta, de modo que sea claro que las anteriores mutuas condenas doctrinales no son aplicables a las ense\u00f1anzas de ambas partes, tal como vienen presentadas en la Declaraci\u00f3n conjunta. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">3. Las dos partes en di\u00e1logo est\u00e1n comprometidas a continuar y profundizar el estudio acerca de los fundamentos b\u00edblicos de la doctrina de la justificaci\u00f3n. Tambi\u00e9n buscar\u00e1n una ulterior comprensi\u00f3n com\u00fan de la doctrina de la justificaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de lo que ha sido tratado en la Declaraci\u00f3n conjunta y la declaraci\u00f3n substancial adjunta. Basados en el consenso alcanzado, es necesario continuar el di\u00e1logo; concretamente, se requiere una ulterior clasificaci\u00f3n sobre las cuestiones mencionadas especialmente en la Declaraci\u00f3n conjunta (DJ 43), para poder alcanzar la plena comuni\u00f3n eclesial, una unidad en la diversidad, en la que las restantes diferencias podr\u00edan ser \u00abreconciliadas\u00bb y no tendr\u00edan m\u00e1s una fuerza divisoria. Cat\u00f3licos y Luteranos continuar\u00e1n ecum\u00e9nicamente sus esfuerzos en su testimonio com\u00fan de interpretar el mensaje de la justificaci\u00f3n en un lenguaje apropiado para los hombres y mujeres de hoy, y con referencia a las preocupaciones, tanto individuales como sociales, de nuestro tiempo. Con esta firma, la Iglesia Cat\u00f3lica y la Federaci\u00f3n Luterana Mundial confirman la Declaraci\u00f3n conjunta sobre la Doctrina de la Justificaci\u00f3n en su totalidad. <\/span><\/p>\n<h5 align=\"CENTER\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">&#8212;&#8212;&#8212;- ANEXO &#8212;&#8212;&#8212;-<\/span><\/h5>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">1. Las siguientes elucidaciones subrayan el consenso alcanzado en la Declaraci\u00f3n conjunta sobre la Doctrina de la Justificaci\u00f3n (DJ) con referencia a las verdades b\u00e1sicas de la justificaci\u00f3n; as\u00ed se pone en claro que las condenas mutuas de los tiempos pasados no se aplican a las doctrinas cat\u00f3lica y luterana sobre la justificaci\u00f3n tal como \u00e9stas son presentadas en la Declaraci\u00f3n conjunta. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">2.<strong> \u00abJuntos confesamos: Solo por gracia mediante la fe en Cristo y su obra salv\u00edfica y no por alg\u00fan m\u00e9rito nuestro, somos aceptados por Dios y recibimos el Esp\u00edritu Santo que renueva nuestros corazones, capacit\u00e1ndonos y llam\u00e1ndonos a buenas obras\u00bb<\/strong> (DJ 15). <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">a) <strong>\u00abJuntos confesamos que la gracia de Dios perdona el pecado del ser humano y, a la vez, lo libera del poder avasallador del pecado<\/strong>\u00bb (DJ 22). La justificaci\u00f3n, por la que Dios \u00abconfiere el don de una nueva vida en Cristo\u00bb (DJ 22), es perd\u00f3n de los pecados y hace justos. \u00abHabiendo, pues, recibido de la fe nuestra justificaci\u00f3n, estamos en paz con Dios\u00bb (Rom 5,1). Somos \u00abllamados hijos de Dios, pues, lo somos\u00bb (1 Jn 3, 1). Somos verdadera e internamente renovados por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, permaneciendo siempre dependientes de su acci\u00f3n en nosotros. \u00abPor tanto, el que est\u00e1 en Cristo, es una nueva creaci\u00f3n; paso lo viejo, todo es nuevo\u00bb (2 Cor. 5,17). En este sentido, los justificados no siguen siendo pecadores. Aun as\u00ed nos enga\u00f1amos si decimos que no tenemos pecado (1Jn 1: 8-10), cf. DJ 28). \u00abPues todos caemos muchas veces\u00bb (ST 3,2) \u00ab\u00bfQui\u00e9n se da cuenta de sus yerros? De las faltas ocultas l\u00edmpiame\u00bb (Sal 19, 13). <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">Cu\u00e1ndo oramos solo podemos decir, como el recaudado de impuestos, \u00ab\u00a1Oh Dios! \u00a1Ten compasi\u00f3n de m\u00ed, que soy un pecador!\u00bb (Lc 18,13). Esto es expresado de diversas maneras en nuestras liturgias. Juntos escuchamos la exhortaci\u00f3n \u00abno reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal de modo que obedezc\u00e1is a sus apetencias\u00bb (Rom 6, 12). Lo que nos recuerda es el peligro continuo que viene del poder del pecado y su acci\u00f3n en los cristianos. En este sentido, Cat\u00f3licos y Luteranos juntos pueden comprender al cristiano como <i>simul justus et peccator<\/i>, a pesar de sus diferentes aproximaciones a este argumento tal como es expresado en DJ 29-30. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">b) El concepto de \u00abconcupiscencia\u00bb es usado por Cat\u00f3licos y Luteranos con sentidos diferentes. En los escritos confesionales luteranos, la concupiscencia es entendida como el deseo ego\u00edsta de los seres humanos que a la luz de la Ley, espiritualmente entendida, es visto como pecado. En la comprensi\u00f3n cat\u00f3lica, la concupiscencia es una inclinaci\u00f3n que permanece en los seres humanos a\u00fan despu\u00e9s del bautismo, que viene del pecado y conduce a \u00e9l. A pesar de las diferencias aqu\u00ed incluidas, desde la perspectiva luterana se puede reconocer que el deseo puede llegar a ser la abertura por la que el pecado ataca. Debido al poder del pecado, el entero g\u00e9nero humano sobrelleva la tendencia a oponerse a Dios. Esta tendencia, de acuerdo con las concepciones cat\u00f3lica y luterana, \u00abno corresponde al designio inicial de Dios para la humanidad\u00bb (DJ 30). El pecado tiene un car\u00e1cter personal y, en cuanto tal, conlleva a la separaci\u00f3n de Dios. Es el deseo ego\u00edsta del hombre viejo y la falta de confianza y amor hacia Dios. La realidad de la salvaci\u00f3n en el bautismo y el peligro que viene del poder del pecado pueden ser expresados de tal manera que, de un lado, se enfatice el perd\u00f3n de los pecados y la renovaci\u00f3n de la humanidad en Cristo por el bautizado y, de otra parte, puede ser visto que los justificados \u00abest\u00e1n expuestos, tambi\u00e9n constantemente, al poder del pecado y a sus ataques apremiantes (cf. Rom 6, 12-14), y no est\u00e1n eximidos de luchar durante toda su vida contra la oposici\u00f3n a Dios (&#8230;)\u00bb (DJ 28). <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">c) <strong>La justificaci\u00f3n tiene lugar \u00absolo por gracia\u00bb<\/strong> (DJ 15 y 16), <strong>por la sola fe<\/strong>; la persona es justificada \u00absin las obras\u00bb (Rom 3, 28, cf. DJ 25). \u00abLa gracia crea la fe no solo cuando la fe comienza en una persona, sino hasta cuando esta fe termina\u00bb (Tom\u00e1s de Aquino, S.Th II\/II 4, 4 ad 3). La obra de la gracia de Dios no excluye la acci\u00f3n humana: Dios obra todo, la voluntad y la realizaci\u00f3n, por eso estamos llamados a esforzarnos (cf. Fil 2, 12 ss). \u00abDesde el momento en que el Esp\u00edritu Santo ha iniciado su obra de regeneraci\u00f3n y renovaci\u00f3n en nosotros, mediante la Palabra y los santos sacramentos, es seguro que podemos y debemos cooperar por el poder del Esp\u00edritu Santo&#8230;\u00bb (F\u00f3rmula de Acuerdo, FC SD II, 64s; BSKL 897, 37 ss). <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">d) <strong>La gracia como fraternidad de los justificados con Dios en la fe, esperanza y caridad es siempre recibida de la obra creadora y salv\u00edfica de Dios<\/strong> (cf. DJ 27). Pero es todav\u00eda responsabilidad de los justificados no echar a perder la gracia que vive en ellos. La exhortaci\u00f3n a hacer buenas obras es una exhortaci\u00f3n a practicar la fe (cf. BSLK 197,45). Las buenas obras de los justificados \u00abdeben hacerse para confirmar su llamada, esto es, para que no abandonen su llamado al pecar de nuevo\u00bb (Apol. XX, 13, BSLK 316, 18-24); referido a 2Pe 1, 10; cf. Tambi\u00e9n FC SD IV, 33; BSLK 948, 9-23). En este sentido, Luteranos y Cat\u00f3licos pueden entender juntos lo que se ha dicho acerca de \u00abpreservar la gracia\u00bb en DJ 38 y 39. Ciertamente, \u00abtodo lo que en el ser humano antecede o sucede al libre don de la fe no es motivo de justificaci\u00f3n ni la obtiene\u00bb (DJ 25). <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">e) <strong>Por la justificaci\u00f3n somos incondicionalmente llevados a la comuni\u00f3n con Dios.<\/strong> Esto incluye la promesa de la vida eterna: \u00abPorque si nos hemos hecho una misma cosa con \u00e9l por una muerte semejante a la suya, tambi\u00e9n lo seremos por una resurrecci\u00f3n semejante\u00bb (Rom 6, 5; cf. Jn 3, 36; Rom 8, 17). En el juicio final, los justificados ser\u00e1n juzgados tambi\u00e9n por sus obras (cf. Mt 16, 27; 25, 31-46; Rom 2, 16; 14, 12; 1Cor 3, 8; 2 Cor 5, 10, etc). Enfrentamos un juicio en el que la sentencia misericordiosa de Dios aprobar\u00e1 todo lo que en nuestra vida y obras corresponda a su voluntad. De todas formas, todo lo que en nuestra vida es injusto ser\u00e1 descubierto y no entrar\u00e1 en la vida eterna. La F\u00f3rmula de Acuerdo tambi\u00e9n declara: \u00abEs expreso mandato y voluntad divina qe los creyentes realicen las buenas obras que el Esp\u00edritu Santo obra en ellos, y Dios est\u00e1 dispuesto a alegrarse con ellos por Cristo y promete recompensarlos gloriosamente en esta vida y en la vida futura\u00bb (FC SD IV, 38). Toda recompensa es una recompensa de gracia, que no podemos reclamar. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">3) <strong>La doctrina de la justificaci\u00f3n es medida o criterio para la fe cristiana. Ninguna ense\u00f1anza puede contradecir este criterio.<\/strong> En este sentido, la doctrina de la justificaci\u00f3n es \u00abun criterio indispensable que sirve constantemente para orientar hacia Cristo el magisterio y la pr\u00e1ctica de nuestras Iglesias\u00bb (DJ 18). Como tal, tiene su verdad y significado espec\u00edfico al interno del entero contexto de la confesi\u00f3n fundamental de la fe trinitaria de la Iglesia. \u00abCompartimos la meta de confesar a Cristo en quien debemos creer primordialmente por ser el solo mediador\u00bb (1 Tim 2,5-6) a trav\u00e9s de quien Dios se da a s\u00ed mismo en el Esp\u00edritu Santo y pr\u00f3diga sus dones renovadores\u00bb (DJ 18). 4) La Respuesta de la Iglesia Cat\u00f3lica no pretende poner en cuesti\u00f3n la autoridad de los S\u00ednodos Luteranos o de la Federaci\u00f3n Luterana Mundial. La Iglesia Cat\u00f3lica y la Federaci\u00f3n Luterana Mundial iniciaron el di\u00e1logo y lo han llevado a cabo como partes con iguales derechos (\u00abpar cum part\u00bb). No obstante las diferentes concepciones acerca de la autoridad en la Iglesia, cada parte respeta el proceso propio de la otra para alcanzar las decisiones doctrinales. <\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\" align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">&#8212;&#8212;&#8212;- DECLARACION <em>&#8212;&#8212;&#8212;-<\/em> <\/span><\/h5>\n<h6 align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">\u00abDECLARACI\u00d3N CONJUNTA SOBRE LA DOCTRINA DE LA JUSTIFICACI\u00d3N IGLESIA CAT\u00d3LICA ROMANA &#8211; IGLESIAS DE LA TRADICI\u00d3N LUTERANA\u00bb <\/span><\/h6>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\"><strong>Pre\u00e1mbulo<\/strong> <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">1. La doctrina de la justificaci\u00f3n tuvo una importancia capital para la reforma luterana del siglo XVI. De hecho, ser\u00eda el \u00abart\u00edculo primero y principal\u00bb (1), a la vez, \u00abrector y juez de las dem\u00e1s doctrinas cristianas\u00bb (2). La versi\u00f3n de entonces fue sostenida y defendida en particular por su singular apreciaci\u00f3n contra la teolog\u00eda y la Iglesia cat\u00f3lica romana de la \u00e9poca que, a su vez, sosten\u00edan y defend\u00edan una doctrina de la justificaci\u00f3n de otra \u00edndole. Desde la perspectiva de la Reforma, la justificaci\u00f3n era la ra\u00edz de todos los conflictos, y tanto en las Confesiones luteranas (3) como en el Concilio de Trento de la Iglesia Cat\u00f3lica Romana, hubo condenas de una y otras doctrinas. Estas \u00faltimas siguen vigentes, provocando divisiones dentro de la Iglesia. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">2. Para la tradici\u00f3n luterana, la doctrina de la justificaci\u00f3n conserva esa condici\u00f3n particular. De ah\u00ed que desde el principio, ocupara un lugar preponderante en el di\u00e1logo oficial luterano &#8211; cat\u00f3lico romano. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">3. Al respecto, les remitimos a los informes E1 Evangelio y la Iglesia (1972) (4) y Iglesia y justificaci\u00f3n (1994) (5) de la Comisi\u00f3n luterano-cat\u00f3lico romana; Justificaci\u00f3n por Fe (1983) (6) del Di\u00e1logo luterano-cat\u00f3lico romano de los EE.UU. y Las Condenaciones de la Era de la Reforma \u00bfA\u00fan dividen? (1986) (7) del Grupo de trabajo ecum\u00e9nico de te\u00f3logos protestantes y cat\u00f3licos de Alemania. Las iglesias han acogido oficialmente algunos de estos informes de los di\u00e1logos; ejemplo importante de esta acogida es la respuesta vinculante que en 1994 dio la Iglesia Evang\u00e9lica Unida de Alemania al estudio Condenaciones al m\u00e1s alto nivel posible de reconocimiento eclesi\u00e1stico, junto con las dem\u00e1s iglesias de la Iglesia Evang\u00e9lica de Alemania (8). <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">4. Respecto a los debates sobre la doctrina de la justificaci\u00f3n, tanto los enfoques y conclusiones de los informes de los di\u00e1logos como las respuestas trasuntan un alto grado de acuerdo. Por lo tanto, ha llegado la hora de hacer acopio de los resultados de los di\u00e1logos sobre esta doctrina y resumirlos para informar a nuestras iglesias acerca de los mismos a efectos de que puedan tomar las consiguientes decisiones vinculantes. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">5. Una de las finalidades de la presente Declaraci\u00f3n conjunta es demostrar que a partir de este di\u00e1logo, las iglesias luteranas y cat\u00f3lica romana (9) se encuentran en posici\u00f3n de articular una interpretaci\u00f3n com\u00fan de nuestra justificaci\u00f3n por la gracia de Dios mediante la fe en Cristo. Cabe se\u00f1alar que no engloba todo lo que una y otra iglesia ense\u00f1an acerca de la justificaci\u00f3n, limit\u00e1ndose a recoger el consenso sobre las verdades b\u00e1sicas de dicha doctrina y <b>demostrando que las diferencias subsistentes en cuanto a su explicaci\u00f3n, ya no dan lugar a condenas doctrinales.<\/b> <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">6. Nuestra declaraci\u00f3n no es un planteamiento nuevo e independiente de los informes de los di\u00e1logos y dem\u00e1s documentos publicados hasta la fecha; tampoco los sustituye, m\u00e1s bien, tal como lo demuestra la lista de fuentes que figura en anexo, se nutre de los mismos y de los argumentos expuestos en ellos. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">7. Al igual que los di\u00e1logos en s\u00ed, la presente Declaraci\u00f3n conjunta se funda en la convicci\u00f3n de que al superar las cuestiones controvertidas y las condenas doctrinales de otrora, las iglesias no toman estas \u00faltimas a la ligera y reniegan su propio pasado. Por el contrario, la declaraci\u00f3n est\u00e1 impregnada de la convicci\u00f3n de que en sus respectivas historias, nuestras iglesias han llegado a nuevos puntos de vista. Hubo hechos que no solo abrieron el camino sino que tambi\u00e9n exigieron que las iglesias examinaran con nuevos ojos aquellas condenas y cuestiones que eran fuente de divisi\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">I. El mensaje b\u00edblico de la justificaci\u00f3n <\/span><\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">8. Nuestra escucha com\u00fan de la palabra de Dios en las Escrituras ha dado lugar a nuevos enfoques. Juntos o\u00edmos lo que dice el evangelio: \u00abDe tal manera am\u00f3 Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unig\u00e9nito para que todo aquel que en \u00e9l cree no se pierda sino que tenga vida eterna\u00bb (San Juan 3:16). Esta buena nueva se plantea de diversas maneras en las Sagradas Escrituras. En el Antiguo Testamento escuchamos la palabra de Dios acerca del pecado (Sal 51:1-5; Dn 9:5 y ss; Ec 8:9 y ss; Esd 9:6 y ss) y la desobediencia humana (Gn 3:1-19 y Neh 9:16-26), as\u00ed como la \u00abjusticia\u00bb (Is 46:13; 51:5-8; 56:1; cf 53:11; Jer 9:24) y el \u00abjuicio\u00bb de Dios (Ec 12:14; Sal 9:5 y ss; y 76:7-9). <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">9. En el Nuevo Testamento se alude de diversas maneras a la \u00abjusticia\u00bb y a la \u00abjustificaci\u00f3n\u00bb en los escritos de San Mateo (5:10; 6:33 y 21:32), San Juan (16:8-11); Hebreos (5:1-3 y 10:37-38), y Santiago (2:14-26) (10). En las ep\u00edstolas de San Pablo tambi\u00e9n se describe de varias maneras el don de la salvaci\u00f3n, entre ellas: \u00abEstad pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres\u00bb (Ga 5:1-13, cf. Ro 6:7); \u00abY todo esto proviene de Dios que nos reconcili\u00f3 consigo mismo\u00bb (2 Co 5:18-21, cf Ro 5:11); \u00abtenemos paz para con Dios\u00bb (Ro 5: l); \u00abnueva criatura es\u00bb (2 Co 5:17); \u00abvivos para Dios en Cristo Jes\u00fas\u00bb (Ro 6:11-23) y \u00absantificados en Cristo Jes\u00fas\u00bb (1 Co 1:2 y 1:31; 2 Co 1: l). A la cabeza de todas ellas est\u00e1 la \u00abjustificaci\u00f3n\u00bb del pecado de los seres humanos por la gracia de Dios por medio de la fe (Ro 3:23-25), que cobr\u00f3 singular relevancia en el per\u00edodo de la Reforma. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">10. San Pablo asevera que el evangelio es poder de Dios para la salvaci\u00f3n de quien ha sucumbido al pecado; mensaje que proclama que \u00abla justicia de Dios se revela por fe y para fe\u00bb (Ro 1:16-17) y ello concede la \u00abjustificaci\u00f3n\u00bb (Ro 3:21-31). Proclama a Jesucristo \u00abnuestra justificaci\u00f3n\u00bb (1 Co 1:30) atribuyendo al Se\u00f1or resucitado lo que Jerem\u00edas proclama de Dios mismo (23:6). En la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo est\u00e1n arraigadas todas las dimensiones de su labor redentora porque \u00e9l es \u00abSe\u00f1or nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificaci\u00f3n\u00bb (Ro 4:25). Todo ser humano tiene necesidad de la justicia de Dios \u00abpor cuanto todos pecaron y est\u00e1n destituidos de la gloria de Dios\u00bb (Ro 1: 18; 2;23-3:22; 1 1:32 y G\u00e1 3:1 l). En las ep\u00edstolas de San Pablo, la justicia de Dios es tambi\u00e9n poder para aquellos que tienen fe (Ro 1: 17 y 2 Co 5:2 l). \u00c9l hace de Cristo justicia de Dios para el creyente (2 Co 5:2 l). La justificaci\u00f3n nos llega a trav\u00e9s de Cristo Jes\u00fas \u00aba quien Dios puso como propiciaci\u00f3n por medio de la fe en su sangre\u00bb (Ro 3:2, v\u00e9ase 3:21-28). \u00abPorque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras&#8230;\u00bb (Ef 2:8-9). <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">11. La justificaci\u00f3n es perd\u00f3n de los pecados (cf. Ro 3:23-25; Hechos 13:39 y San Lucas 18:14), liberaci\u00f3n del dominio del pecado y la muerte (Ro 5:12-21) y de la maldici\u00f3n de la ley (G\u00e1 3:10-14) y aceptaci\u00f3n de la comuni\u00f3n con Dios: ya pero no todav\u00eda plenamente en el reino de Dios a venir (Ro 5:12). Ella nos une a Cristo, a su muerte y resurrecci\u00f3n (Ro 6:5). Se opera cuando acogemos al Esp\u00edritu Santo en el bautismo, incorpor\u00e1ndonos al cuerpo que es uno (Ro 8:1-2 y 9:1 1 -5 y 1 Co 12; 12-13). Todo ello proviene solo de Dios, por la gloria de Cristo y por gracia mediante la fe en \u00abel evangelio del Hijo de Dios\u00bb (Ro 1:1-3). <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">12. Los justos viven por la fe que dimana de la palabra de Cristo (Ro 10: 17) y que obra por el amor (G\u00e1 5:6), que es fruto del Esp\u00edritu (G\u00e1 5:22) pero como los justos son asediados desde dentro y desde fuera por poderes y deseos (Ro 8:3 5 -3 9 y G\u00e1 5:16-2 1) y sucumben al pecado (1 Jn 1: 8 y 1 0) deben escuchar una y otra vez las promesas de Dios y confesar sus pecados(1 Jn 1:9), participar en el cuerpo y la sangre de Cristo y ser exhortados a vivir con justicia, conforme a la voluntad de Dios. De ah\u00ed que el Ap\u00f3stol diga a los justos: \u00ab&#8230; ocupaos en vuestra salvaci\u00f3n con temor y temblor, porque Dios es quien en vosotros produce as\u00ed el querer como el hacer, por su buena voluntad\u00bb (Flp 2:12-13). Pero ello no invalida la buena nueva: \u00abAhora, pues, ninguna condenaci\u00f3n hay para los que est\u00e1n en Cristo Jes\u00fas\u00bb (Ro 8:I) y en quienes Cristo vive (G\u00e1 2:20). Por la justicia de Cristo \u00abvino a todos los hombres la justificaci\u00f3n que produce vida\u00bb (Ro 5:18).} <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">II. La doctrina de la justificaci\u00f3n en cuanto problema ecum\u00e9nico <\/span><\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">13. En el siglo XVI, las divergencias en cuanto a la interpretaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n del mensaje b\u00edblico de la justificaci\u00f3n no solo fueron la causa principal de la divisi\u00f3n de la iglesia occidental, tambi\u00e9n dieron lugar a las condenas doctrinales. Por lo tanto, una interpretaci\u00f3n com\u00fan de la justificaci\u00f3n es indispensable para acabar con esa divisi\u00f3n. Mediante el enfoque apropiado de estudios b\u00edblicos recientes y recurriendo a m\u00e9todos modernos de investigaci\u00f3n sobre la historia de la teolog\u00eda y los dogmas, el di\u00e1logo ecum\u00e9nico entablado despu\u00e9s del Concilio Vaticano II ha permitido llegar a una convergencia notable respecto a la justificaci\u00f3n, cuyo fruto es la presente declaraci\u00f3n conjunta que recoge el consenso sobre los planteamientos b\u00e1sicos de la doctrina de la justificaci\u00f3n. A la luz de dicho consenso, las respectivas condenas doctrinales del siglo XVI ya no se aplican a los interlocutores de nuestros d\u00edas. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">III. La interpretaci\u00f3n com\u00fan de la justificaci\u00f3n <\/span><\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">14. Las iglesias luterana y cat\u00f3lica romana han escuchado juntas la buena nueva proclamada en las Sagradas Escrituras. Esta escucha com\u00fan, junto con las conversaciones teol\u00f3gicas mantenidas en estos \u00faltimos a\u00f1os, forjaron una interpretaci\u00f3n de la justificaci\u00f3n que ambas comparten. Dicha interpretaci\u00f3n engloba un consenso sobre los planteamientos b\u00e1sicos que, aun cuando difieran, las explicaciones de las respectivas declaraciones no contradicen. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">15. En la fe, juntos tenemos la convicci\u00f3n de que la justificaci\u00f3n es obra del Dios Trino. El Padre envi\u00f3 a su Hijo al mundo para salvar a los pecadores. Fundamento y postulado de la justificaci\u00f3n es la Encarnaci\u00f3n, Muerte y Resurrecci\u00f3n de Cristo. Por lo tanto, la justificaci\u00f3n significa que Cristo es justicia nuestra, en la cual compartimos mediante el Esp\u00edritu Santo, conforme con la voluntad del Padre. Juntos confesamos: \u00abSolo por gracia mediante la fe en Cristo y su obra salv\u00edfica y no por alg\u00fan m\u00e9rito nuestro, somos aceptados por Dios y recibimos el Esp\u00edritu Santo que renueva nuestros corazones, capacit\u00e1ndonos y llam\u00e1ndonos a buenas obras\u00bb (11). <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">16. Todos los seres humanos somos llamados por Dios a la salvaci\u00f3n en Cristo. Solo a trav\u00e9s de El somos justificados cuando recibimos esta salvaci\u00f3n en fe. La fe es en s\u00ed don de Dios mediante el Esp\u00edritu Santo que opera en palabra y sacramento en la comunidad de creyentes y que, a la vez, los conduce a la renovaci\u00f3n de su vida que Dios habr\u00e1 de consumar en la vida eterna. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">17. Tambi\u00e9n compartimos la convicci\u00f3n de que el mensaje de la justificaci\u00f3n nos orienta sobre todo hacia el coraz\u00f3n del testimonio del Nuevo Testamento sobre la acci\u00f3n redentora de Dios en Cristo: Nos dice que en cuanto pecadores nuestra nueva vida obedece \u00fanicamente al perd\u00f3n y la misericordia renovadora que de Dios imparte como un don y nosotros recibimos en la fe y nunca por m\u00e9rito propio cualquiera que este sea. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">18. Por consiguiente, la doctrina de la justificaci\u00f3n que recoge y explica este mensaje es algo m\u00e1s que un elemento de la doctrina cristiana y establece un v\u00ednculo esencial entre todos los postulados de la fe que han de considerarse internamente relacionados entre s\u00ed. Constituye un criterio indispensable que sirve constantemente para orientar hacia Cristo el magisterio y la pr\u00e1ctica de nuestras iglesias. Cuando los luteranos resaltan el significado sin parang\u00f3n de este criterio, no niegan la interrelaci\u00f3n y el significado de todos los postulados de la fe. Cuando los cat\u00f3licos se ven ligados por varios criterios, tampoco niegan la funci\u00f3n peculiar del mensaje de la justificaci\u00f3n. Luteranos y cat\u00f3licos compartimos la meta de confesar a Cristo en quien debemos creer primordialmente por ser el solo mediador (1 Ti 2:5-6) a trav\u00e9s de quien Dios se da a s\u00ed mismo en el Esp\u00edritu Santo y prodiga sus dones renovadores. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">IV. Explicaci\u00f3n de la interpretaci\u00f3n com\u00fan de la justificaci\u00f3n<\/span><\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">IV-1. <i>La impotencia y el pecado humanos respecto a la justificaci\u00f3n <\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">19. Juntos confesamos que en lo que ata\u00f1e a su salvaci\u00f3n, el ser humano depende enteramente de la gracia redentora de Dios. La libertad de la cual dispone respecto a las personas y las cosas de este mundo no es tal respecto a la salvaci\u00f3n porque por ser pecador depende del juicio de Dios y es incapaz de volverse hacia \u00e9l en busca de redenci\u00f3n, de merecer su justificaci\u00f3n ante Dios o de acceder a la salvaci\u00f3n por sus propios medios. La justificaci\u00f3n es obra de la sola gracia de Dios. Puesto que cat\u00f3licos y luteranos lo confesamos juntos, es v\u00e1lido decir que: <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">20. Cuando los cat\u00f3licos afirman que el ser humano \u00abcoopera\u00bb, aceptando la acci\u00f3n justificadora de Dios, consideran que esa aceptaci\u00f3n personal es en s\u00ed un fruto de la gracia y no una acci\u00f3n que dimana de la innata capacidad humana. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">21. Seg\u00fan la ense\u00f1anza luterana, el ser humano es incapaz de contribuir a su salvaci\u00f3n porque en cuanto pecador se opone activamente a Dios y a su acci\u00f3n redentora. Los luteranos no niegan que una persona pueda rechazar la obra de la gracia, pero aseveran que solo puede recibir la justificaci\u00f3n pasivamente, lo que excluye toda posibilidad de contribuir a la propia justificaci\u00f3n sin negar que el creyente participa plena y personalmente en su fe, que se realiza por la Palabra de Dios. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">IV.2. <i>La justificaci\u00f3n en cuanto perd\u00f3n del pecado y fuente de justicia<\/i> <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">22. Juntos confesamos que la gracia de Dios perdona el pecado del ser humano y a la vez, lo libera del poder avasallador del pecado, confiri\u00e9ndole el don de una nueva vida en Cristo. Cuando los seres humanos comparten en Cristo por fe, Dios ya no les imputa sus pecados y mediante el Esp\u00edritu Santo les transmite un amor activo. Estos dos elementos del obrar de la gracia de Dios no han de separarse porque los seres humanos est\u00e1n unidos por la fe en Cristo que personifica nuestra justificaci\u00f3n (1 Co 1:30): perd\u00f3n del pecado y presencia redentora de Dios. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">Puesto que cat\u00f3licos y luteranos lo confesamos juntos, es v\u00e1lido decir que: <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">23. Cuando los luteranos ponen el \u00e9nfasis en que la justicia de Cristo es justicia nuestra, por ello entienden insistir sobre todo en que la justicia ante Dios en Cristo le es garantizada al pecador mediante la declaraci\u00f3n de perd\u00f3n y tan solo en la uni\u00f3n con Cristo su vida es renovada. Cuando subrayan que la gracia de Dios es amor redentor (\u00abel favor de Dios\u00bb) (12) no por ello niegan la renovaci\u00f3n de la vida del cristiano. M\u00e1s bien quieren decir que la justificaci\u00f3n est\u00e1 exenta de la cooperaci\u00f3n humana y no depende de los efectos renovadores de vida que surte la gracia en el ser humano. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">24. Cuando los cat\u00f3licos hacen hincapi\u00e9 en la renovaci\u00f3n de la persona desde dentro al aceptar la gracia impartida al creyente como un don (13), quieren insistir en que la gracia del perd\u00f3n de Dios siempre conlleva un don de vida nueva que en el Esp\u00edritu Santo, se convierte en verdadero amor activo. Por lo tanto, no niegan que el don de la gracia de Dios en la justificaci\u00f3n sea independiente de la cooperaci\u00f3n humana. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">IV.3. <i>Justificaci\u00f3n por fe y por gracia<\/i> <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">25. Juntos confesamos que el pecador es justificado por la fe en la acci\u00f3n salv\u00edfica de Dios en Cristo. Por obra del Esp\u00edritu Santo en el bautismo, se le concede el don de salvaci\u00f3n que sienta las bases de la vida cristiana en su conjunto. Conf\u00edan en la promesa de la gracia divina por la fe justificadora que es esperanza en Dios y amor por \u00e9l. Dicha fe es activa en el amor y, entonces, el cristiano no puede ni debe quedarse sin obras, pero todo lo que en el ser humano antecede o sucede al libre don de la fe no es motivo de justificaci\u00f3n ni la merece. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">26. Seg\u00fan la interpretaci\u00f3n luterana, el pecador es justificado s\u00f3lo por la fe (sola fide). Por fe pone su plena confianza en el Creador y Redentor con quien vive en comuni\u00f3n. Dios mismo insufla esa fe, generando tal confianza en su palabra creativa. Porque la obra de Dios es una nueva creaci\u00f3n, incide en todas las dimensiones del ser humano, conduci\u00e9ndolo a una vida de amor y esperanza. En la doctrina de la \u00abjustificaci\u00f3n por la sola fe\u00bb se hace una distinci\u00f3n, entre la justificaci\u00f3n propiamente dicha y la renovaci\u00f3n de la vida que forzosamente proviene de la justificaci\u00f3n, sin la cual no existe la fe, pero ella no significa que se separen una y otra. Por consiguiente, se da el fundamento de la renovaci\u00f3n de la vida que proviene del amor que Dios otorga al ser humano en la justificaci\u00f3n. Justificaci\u00f3n y renovaci\u00f3n son una en Cristo quien est\u00e1 presente en la fe. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">27. En la interpretaci\u00f3n cat\u00f3lica tambi\u00e9n se considera que la fe es fundamental en la justificaci\u00f3n. Porque sin fe no puede haber justificaci\u00f3n. El ser humano es justificado mediante el bautismo en cuanto oyente y creyente de la palabra. La justificaci\u00f3n del pecador es perd\u00f3n de los pecados y volverse justo por la gracia justificadora que nos hace hijos de Dios. En la justificaci\u00f3n, el justo recibe de Cristo la fe, la esperanza y el amor, que lo incorporan a la comuni\u00f3n con \u00e9l (14). Esta nueva relaci\u00f3n personal con Dios se funda totalmente en la gracia y depende constantemente de la obra salv\u00edfica y creativa de Dios misericordioso que es fiel a s\u00ed mismo para que se pueda confiar en \u00e9l. De ah\u00ed que la gracia justificadora no sea nunca una posesi\u00f3n humana a la que se pueda apelar ante Dios. La ense\u00f1anza cat\u00f3lica pone el \u00e9nfasis en la renovaci\u00f3n de la vida por la gracia justificadora; esta renovaci\u00f3n en la fe, la esperanza y el amor siempre depende de la gracia insondable de Dios y no contribuye en nada a la justificaci\u00f3n de la cual se podr\u00eda hacer alarde ante El (Ro 3:27). <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">IV.4. <i>El pecador justificado <\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">28. Juntos confesamos que en el bautismo, el Esp\u00edritu Santo nos hace uno en Cristo, justifica y renueva verdaderamente al ser humano, pero el justificado, a lo largo de toda su vida, debe acudir constantemente a la gracia incondicional y justificadora de Dios. Por estar expuesto, tambi\u00e9n constantemente al poder del pecado y a sus ataques apremiantes (cf Ro 6:12-14), el ser humano no est\u00e1 eximido de luchar durante toda su vida con la oposici\u00f3n a Dios y la codicia ego\u00edsta del viejo Ad\u00e1n (cf G\u00e1 5:16 y Ro 7:7-10). Asimismo, el justificado debe pedir perd\u00f3n a Dios todos los d\u00edas, como en el Padrenuestro (Mt 6:12 y 1 Jn 1:9), y es llamado incesantemente a la conversi\u00f3n y la penitencia, y perdonando una y otra vez. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">29. Los luteranos entienden que ser cristiano es ser \u00abal mismo tiempo justo y pecador\u00bb. El creyente es plenamente justo porque Dios le perdona sus pecados mediante la Palabra y el Sacramento, y le concede la justicia deCristo que \u00e9l hace suya en la fe. En Cristo, el creyente se vuelve justo ante Dios pero vi\u00e9ndose a s\u00ed mismo, reconoce que tambi\u00e9n sigue siendo totalmente pecador; el pecado sigue viviendo en \u00e9l (1 Jn 1:8 y Ro 7:17-20), porque se torna una y otra vez hacia falsos dioses y no ama a Dios con ese amor \u00edntegro que deber\u00eda profesar a su Creador (Dt 6:5 y Mt 22:36-40). Esta oposici\u00f3n a Dios es en s\u00ed un verdadero pecado pero su poder avasallador se quebranta por m\u00e9rito de Cristo y ya no domina al cristiano porque es dominado por Cristo a quien el justificado est\u00e1 unido por la fe. En esta vida, entonces, el cristiano puede llevar una existencia medianamente justa. A pesar del pecado, el cristiano ya no est\u00e1 separado de Dios porque renace en el diario retorno al bautismo, y a quien ha renacido por el bautismo y el Esp\u00edritu Santo, se le perdona ese pecado. De ah\u00ed que el pecado ya no conduzca a la condenaci\u00f3n y la muerte eterna (15). Por lo tanto, cuando los luteranos dicen que el justificado es tambi\u00e9n pecador y que su oposici\u00f3n a Dios es un pecado en s\u00ed, no niegan que, a pesar de ese pecado, no sean separados de Dios y que dicho pecado sea un pecado \u00abdominado\u00bb. En estas afirmaciones coinciden con los cat\u00f3licos romanos, a pesar de la diferencia de la interpretaci\u00f3n del pecado en el justificado. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">30. Los cat\u00f3licos mantienen que la gracia impartida por Jesucristo en el bautismo lava de todo aquello que es pecado \u00abpropiamente dicho\u00bb y que es pasible de \u00abcondenaci\u00f3n\u00bb (Ro 8:1) (16). Pero de todos modos, en el ser humano queda una propensi\u00f3n (concupiscencia) que proviene del pecado y compele al pecado. Dado que seg\u00fan la convicci\u00f3n cat\u00f3lica, el pecado siempre entra\u00f1a un elemento personal y dado que este elemento no interviene en dicha propensi\u00f3n, los cat\u00f3licos no la consideran pecado propiamente dicho. Por lo tanto, no niegan que esta propensi\u00f3n no corresponda al designio inicial de Dios para la humanidad ni que est\u00e9 en contradicci\u00f3n con El y sea un enemigo que hay que combatir a lo largo de toda la vida. Agradecidos por la redenci\u00f3n en Cristo, subrayan que esta propensi\u00f3n que se opone a Dios no merece el castigo de la muerte eterna (17) ni aparta de Dios al justificado. Ahora bien, una vez que el ser humano se aparta de Dios por voluntad propia, no basta con que vuelva a observar los mandamientos ya que debe recibir perd\u00f3n y paz en el Sacramento de la Reconciliaci\u00f3n mediante la palabra de perd\u00f3n que le es dado en virtud de la labor reconciliadora de Dios en Cristo. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">IV.5. <i>Ley y evangelio<\/i> <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">31. Juntos confesamos que el ser humano es justificado por la fe en el evangelio \u00absin las obras de la Ley\u00bb (Ro 3:28). Cristo cumpli\u00f3 con ella y, por su muerte y resurrecci\u00f3n, la super\u00f3 en cuanto medio de salvaci\u00f3n. Asimismo, confesamos que los mandamientos de Dios conservan toda su validez para el justificado y que Cristo, mediante su magisterio y ejemplo, expres\u00f3 la voluntad de Dios que tambi\u00e9n es norma de conducta para el justificado. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">32. Los luteranos declaran que para comprender la justificaci\u00f3n es preciso hacer una distinci\u00f3n y establecer un orden entre ley y evangelio. En teolog\u00eda, ley significa demanda y acusaci\u00f3n. Por ser pecadores, a lo largo de la vida de todos los seres humanos, cristianos incluidos, pesa esta acusaci\u00f3n que revela su pecado para que mediante la fe en el evangelio se encomienden sin reservas a la misericordia de Dios en Cristo que es la \u00fanica que los justifica. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">33. Puesto que la ley en cuanto medio de salvaci\u00f3n fue cumplida y superada a trav\u00e9s del evangelio, los cat\u00f3licos pueden decir que Cristo no es un \u00ablegislador\u00bb como lo fue Mois\u00e9s. Cuando los cat\u00f3licos hacen hincapi\u00e9 en que el justo est\u00e1 obligado a observar los mandamientos de Dios, no por ello niegan que mediante Jesucristo, Dios ha prometido misericordiosamente a sus hijos, la gracia de la vida eterna (18). <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><i><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">IV.6. Certeza de salvaci\u00f3n<\/span><\/i><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">34. Juntos confesamos que el creyente puede confiar en la misericordia y las promesas de Dios. A pesar de su propia flaqueza y de las m\u00faltiples amenazas que acechan su fe, en virtud de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo puede edificar a partir de la promesa efectiva de la gracia de Dios en la Palabra y el Sacramento y estar seguros de esa gracia. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">35. Los reformadores pusieron un \u00e9nfasis particular en ello: En medio de la tentaci\u00f3n, el creyente no deber\u00eda mirarse a s\u00ed mismo sino contemplar \u00fanicamente a Cristo y confiar tan solo en \u00e9l. Al confiar en la promesa de Dios tiene la certeza de su salvaci\u00f3n que nunca tendr\u00e1 mir\u00e1ndose a s\u00ed mismo. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">36. Los cat\u00f3licos pueden compartir la preocupaci\u00f3n de los reformadores por arraigar la fe en la realidad objetiva de la promesa de Cristo, prescindiendo de la propia experiencia y confiando solo en la palabra de perd\u00f3n de Cristo (cf Mt 16:19 y 18: 18). Con el Concilio Vaticano II, los cat\u00f3licos declaran: Tener fe es encomendarse plenamente a Dios (19) que nos libera de la oscuridad del pecado y la muerte y nos despierta a la vida eterna (20). Al respecto, cabe se\u00f1alar que no se puede creer en Dios y, a la vez, considerar que la divina promesa es indigna de confianza. Nadie puede dudar de la misericordia de Dios ni del m\u00e9rito de Cristo. No obstante, todo ser humano puede interrogarse acerca de su salvaci\u00f3n, al constatar sus flaquezas e imperfecciones. Ahora bien, reconociendo sus propios defectos, puede tener la certeza de que Dios ha previsto su salvaci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">IV.7. <i>Las buenas obras del justificado <\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">37. Juntos confesamos que las buenas obras, una vida cristiana de fe, esperanza y amor, surgen despu\u00e9s de la justificaci\u00f3n y son fruto de ella. Cuando el justificado vive en Cristo y act\u00faa en la gracia que le fue concedida, en t\u00e9rminos b\u00edblicos, produce buen fruto. Dado que el cristiano lucha contra el pecado toda su vida, esta consecuencia de la justificaci\u00f3n tambi\u00e9n es para \u00e9l un deber que debe cumplir. Por consiguiente, tanto Jes\u00fas como los escritos apost\u00f3licos amonestan al cristiano a producir las obras del amor. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">38. Seg\u00fan la interpretaci\u00f3n cat\u00f3lica, las buenas obras, posibilitadas por obra y gracia del Esp\u00edritu Santo, contribuyen a crecer en gracia para que la justicia de Dios sea preservada y se ahonde la comuni\u00f3n en Cristo. Cuando los cat\u00f3licos afirman el car\u00e1cter \u00abmeritorio\u00bb de las buenas obras, por ello entienden que, conforme al testimonio b\u00edblico, se les promete una recompensa en el cielo. Su intenci\u00f3n no es cuestionar la \u00edndole de esas obras en cuanto don, ni mucho menos negar que la justificaci\u00f3n siempre es un don inmerecido de la gracia, sino poner el \u00e9nfasis en la responsabilidad del ser humano por sus actos. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">39. Los luteranos tambi\u00e9n sustentan el concepto de preservar la gracia y de crecer en gracia y fe, haciendo hincapi\u00e9 en que la justicia en cuanto ser aceptado por Dios y compartir la justicia de Cristo es siempre completa. Asimismo, declaran que puede haber crecimiento por su incidencia en la vida cristiana. Cuando consideran que las buenas obras del cristiano son frutos y se\u00f1ales de la justificaci\u00f3n y no de los propios \u00abm\u00e9ritos\u00bb, tambi\u00e9n entienden por ello que, conforme al Nuevo Testamento, la vida eterna es una \u00abrecompensa\u00bb inmerecida en el sentido del cumplimiento de la promesa de Dios al creyente. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">V. Significado y alcance del consenso logrado<\/span><\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">40. La interpretaci\u00f3n de la doctrina de la justificaci\u00f3n expuesta en la presente declaraci\u00f3n demuestra que entre luteranos y cat\u00f3licos hay consenso respecto a los postulados fundamentales de dicha doctrina. A la luz de este consenso, las diferencias restantes de lenguaje, elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica y \u00e9nfasis, descritas en los p\u00e1rrafos 18 a 39, son aceptables. Por lo tanto, las diferencias de las explicaciones luterana y cat\u00f3lica de la justificaci\u00f3n est\u00e1n abiertas unas a otras y no desbaratan el consenso relativo a los postulados fundamentales. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">41. De ah\u00ed que las condenas doctrinales del siglo XVI, por lo menos en lo que ata\u00f1e a la doctrina de la justificaci\u00f3n, se vean con nuevos ojos: Las condenas del Concilio de Trento no se aplican al magisterio de las iglesias luteranas expuesto en la presente declaraci\u00f3n y, las condenas de las Confesiones Luteranas, no se aplican al magisterio de la Iglesia Cat\u00f3lica Romana, expuesto en la presente declaraci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">42. Ello no quita seriedad alguna a las condenas relativas a la doctrina de la justificaci\u00f3n. Algunas distaban de ser simples futilidades y siguen siendo para nosotros \u00abadvertencias saludables\u00bb a las cuales debemos atenderen nuestro magisterio y pr\u00e1ctica (21). <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">43. Nuestro consenso respecto a los postulados fundamentales de la doctrina de la justificaci\u00f3n debe llegar a influir en la vida y el magisterio de nuestras iglesias. All\u00ed se comprobar\u00e1. Al respecto, subsisten cuestiones de mayor o menor importancia que requieren ulterior aclaraci\u00f3n, entre ellas, temas tales como: La relaci\u00f3n entre la Palabra de Dios y la doctrina de la iglesia, eclesiolog\u00eda, autoridad en la iglesia, ministerio, los sacramentos y la relaci\u00f3n entre justificaci\u00f3n y \u00e9tica social. Estamos convencidos de que el consenso que hemos alcanzado sienta s\u00f3lidas bases para esta aclaraci\u00f3n. Las iglesias luteranas y la Iglesia Cat\u00f3lica Romana seguir\u00e1n bregando juntas por profundizar esta interpretaci\u00f3n com\u00fan de la justificaci\u00f3n y hacerla fructificar en la vida y el magisterio de las iglesias. <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">44. Damos gracias al Se\u00f1or por este paso decisivo en el camino de superar la divisi\u00f3n de la iglesia. Pedimos al Esp\u00edritu Santo que nos siga conduciendo hacia esa unidad visible que es voluntad de Cristo. <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\"><strong>Notas:<\/strong> 1 Art\u00edculos de Esmalcalda, II: 1; Libro de Concordia, p.292. 2 \u00abRector et judex super omnia genera doctrinarum\u00bb [\u00abRector y juez sobre todo g\u00e9nero de doctrinas\u00bb, en lat\u00edn en el original] Edici\u00f3n de Weimar de las Obras de Lutero, 39: 1, p.205. 3 Cabe se\u00f1alar que las confesiones vinculantes de algunas iglesias luteranas solo abarcan la Confesi\u00f3n de Augsburgo y el Catecismo menor de Lutero, textos que no contienen condenas acerca de la justificaci\u00f3n en relaci\u00f3n con la Iglesia Cat\u00f3lica Romana. 4 Informe de la Comisi\u00f3n Conjunta de Estudio Luterano &#8211; Cat\u00f3lico Romana, publicado en MEYER, Harding y VISCHER, Lukas (ed.) Growth in Agreement. Reports and Agreed Stalements of Ecumenical Conversations on a World Level [Crecer en acuerdo. Informes y Declaraciones de Acuerdos de Conversaciones Ecum\u00e9nicas a nivel Mundial] New York, Paulist Press, 1984, pp. 168-189. 5 Federaci\u00f3n Luterana Mundial Church and Justification [Iglesia y Justificaci\u00f3n] Ginebra, LWF, 1994. 6 Luteranos y Cat\u00f3licos en Di\u00e1logo VII, Justification by Faith [Justificaci\u00f3n por fe], Minne\u00e1polis, Fortress Press, 1985. 7 LEHMANN, Karl y PANNENBERG, Wolhart (eds.) Condenations of the Reformation Era. Do They Still Divide? [Condenaciones de la Era de la Reforma. \u00bfA\u00fan dividen?] Minne\u00e1polis, Fortress Press, 1990. 8 Declaraci\u00f3n de la Conferencia de Arnoldshainer de la Confederaci\u00f3n de Iglesias y del Comit\u00e9 Nacional Alem\u00e1n de la Federaci\u00f3n Luterana Mundial sobre el documento \u00abCondenaciones de la Era de la Reforma \u00bfA\u00fan dividen?\u00bb en \u00d6kumenische Rundschau 44 (1995), pp.99ss, incluyendo los art\u00edculos con laposici\u00f3n que subyace en esta resoluci\u00f3n. Cf Lehrverurteilungen im Gespr\u00e4ch. Die ersten offiziellen Stellungnahmen aus den evangelischen Kirche in Deutschland [Condena-ciones de la Era de la Reforma \u00bfA\u00fan dividen? La primera declaraci\u00f3n oficial de la Iglesia Evang\u00e9lica de Alemania] G\u00f6ttingen Vanden-hoeck &amp; Ruprecht, 1993. 9 En la presente declaraci\u00f3n, la palabra \u00abiglesia\u00bb se utiliza para reflejar las propias interpretaciones de las iglesias participantes sin que se pretenda resolver ninguna de las cuestiones eclesiol\u00f3gicas relativas a dicho t\u00e9rmino. 10 Cf \u00abInforme de Malta\u00bb, p\u00e1rrafos 26-30; Justification&#8230;, Op. Cit., p\u00e1rrafos 122-147. A pedido del di\u00e1logo estadounidense sobre justificaci\u00f3n, los textos no-paulinos del Nuevo Testamento fueron se\u00f1alados en Justification in the New Testament [Justificaci\u00f3n en el Nuevo Testamento] por John Reumann con respuestas de Joseph A. Fitzmayer y Jerome D. Quinn, Philadelphia &#8211; New York, 1982, pp. 124-180. Los resultados de estos estudios fueron resumidos en el informe Justification&#8230;, Op. Cit., en los p\u00e1rrafos 139-142. 11. \u00abTodo bajo un Cristo\u00bb, p\u00e1rrafo 14 en Meyer, H. y Vischer, L., Op. Cit., pp. 241-247. 12. Cf. Lutheran World 8, Nro. 100, p. 106, para la edici\u00f3n norteamericana ver vol.32, p.227 13. Cf. DENZINGER &#8211; SCH\u00d6NMETZER Enchiridion Symbolorum, edici\u00f3n de 1528. 14. Cf. Ibidem, edici\u00f3n de 1530. 15. Cf. Apolog\u00eda II: 38-45; Libro de Concordia, pp, 105ss. 16. Cf. DENZINGER-SCH\u00d6NMETZER, Op. Cit., edici\u00f3n de 1515. 17. Ibidem. 18. Cf. Ibidem, edici\u00f3n de 1545. 19. Cfr \u00abDei Verbum\u00bb, Documento del Concilio Vaticano II, cap\u00edtulo 5. 20. Cfr Ibidem, cap\u00edtulo 4. 21. Lehmann, K. y Pannenberg, W (eds.), Op. Cit., p. 27. <\/span><\/p>\n<p align=\"center\">\n<map name=\"FPMap0\">\n<area coords=\"0, 2, 45, 59\" shape=\"rect\" href=\"http:\/\/www.corazones.org\/\" \/> <\/map>\n<\/p>\n<p align=\"center\">\n<map name=\"FPMap0\">\n<area coords=\"0, 2, 45, 59\" shape=\"rect\" href=\"http:\/\/www.corazones.org\/\" \/> <\/map>\n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Convivencia y cooperaci\u00f3n sin renuncia A finales del segundo milenio y 469 a\u00f1os despu\u00e9s de la Reforma Protestante, Augsburgo, la localidad b\u00e1vara en Alemania se ha vuelto a convertir en cruce de caminos del cristianismo. Aqu\u00ed se firm\u00f3 el 31 de octubre de 1999 la Declaraci\u00f3n conjunta entre cat\u00f3licos y luteranos sobre la doctrina de &hellip; <\/p>\n<p class=\"read-more\"><a class=\"btn btn-default\" href=\"https:\/\/reforma3000.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/2017\/10\/31\/31-de-octubre-1999-2\/\"> Seguir leyendo<span class=\"screen-reader-text\">  Seguir leyendo<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[10,11],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/reforma3000.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/409"}],"collection":[{"href":"https:\/\/reforma3000.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/reforma3000.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reforma3000.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reforma3000.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=409"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/reforma3000.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/409\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":519,"href":"https:\/\/reforma3000.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/409\/revisions\/519"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/reforma3000.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=409"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/reforma3000.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=409"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/reforma3000.seminariobiblicocucuta.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=409"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}