La Reforma y las Mujeres (1)

La Reforma y las Mujeres (1)

Liberación o subyugación

Comencemos nuestro examen del impacto de la Reforma en el ámbito de la sociedad y del indivduo con el grupo más importante: las mujeres.  Son el grupo más importante porque, si no son mayoría, tampoco son minoría. Son el grupo que sufrió la opresión más larga y, lo que las hace interesante para nuestro contexto, son el grupo cuya discriminación ha sido -y es todavía- justificado con argumentos religiosos.

¿Qué trajo la Reforma a las mujeres? ¿Aliento, respaldo, liberación? ¿O continuación de la subyugación bajo pretextos teológicos?

Resultado de imagen de catalina de boraMartín Lutero (1483-1546) y su amada esposa Catalina de Bora (1499-1552). Su matrimonio se celebró en 1525 y duró hasta la muerte de Lutero. Tuvieron seis hijos de los cuales dos murieron en tiempo de vida de los padres.

El papel de las mujeres en la Reforma

No cabe duda: los impulsos decisivos para la Reforma partieron de Lutero y sus colegas, todos hombres de erudición. Aun así: la Reforma es más que la obra de los reformadores. Hubo muchos que contribuyeron a este movimiento, antes de Lutero, y después de él. Entre esas personas también encontramos un gran número de mujeres; mujeres cuyos nombre no forman parte de la narrative tal como lo hacen los de Melanchthon, Calvino, Zuinglio, Knox… etc.

Haciendo memoria de los 500 años, la investigación histórica también se ocupó de aclarar el papel de las mujeres dentro del movimiento reformador. Descubrieron no solo a la ya conocida Catalina de Bora, sino también a la teóloga laica Catalina Zell y su obra literaria, o a princesas como Isabel de Calenberg-Göttingen. Que un personaje como Argula de Grumbach hasta hace poco era desconocido, es difícil de comprender, contemplando su historia de vida y su aporte a la Reforma. Esa mujer de una familia de la baja nobleza que había venido a menos, defendió a un joven protestante en contra de las autoridades y en contra de los profesores universitarios; entraba en correspondencia sobre cuestiones teológicas con Lutero mismo; tuvo un encuentro con él en la Fortaleza Coburg y sus volantes propagandísticos a favor de la Reforma alcanzaron números de impresiones más altos que los de muchos hombres.

Otra mujer es Olimpia Morata, nacida en Italia; allá se había criada y educada en la vida aristocrática, y desde su infancia fue considerada como genio prodigio, versada en los idiomas antiguos y en la filosofía de la antigüedad. Su simpatía para la Reforma obligó a esa erudita y humanista a abandoner a Italia. Con su esposo se radicó en el sur de Alemania, donde recibió la extraordinaria oferta de enseñar griego antiguo en la Universidad de Heidelberg. Que su renombre sobrevivió su propio tiempo queda documentado por el hecho que la iglesia luterana regional de Baden nombró a la sede de su seminario como «Casa Morata».

Sí las hubo, pues, mujeres que rompieron al rol que les fue sasignado, las que no querían dejarse prescribir cómo  comportarse, qué debían decir, y qué tenían que pensar. Pero solo en tiempos recientes existe interés en examinar cuál era la ganancia que las mujeres en su totalidad obtuvieron por medio de la Reforma. ¿Mejoró su posición en la Iglesia? ¿Aportó la Reform a la emancipación femenina? ¿O quizás la influencia reformadora debe registrarse como retroceso en lo que respecta a ellas?

Continuará…

 

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